Uno de los proyectos bandera del alcalde Enrique Peñalosa es el llamado ‘Sendero de las Mariposas’, un entramado que atravesaría la zona de reserva de los Cerros Orientales de norte a sur y que tendría dos utilidades fundamentales: ser un sendero cortafuegos y una ruta turística. La idea de la Administración Distrital esta cimentada en experiencias exitosas como la quebrada ‘La Vieja’ que se ha convertido en un sitio de esparcimiento de los bogotanos, a pocos metros del perímetro urbano.

Sin embargo, cómo ya lo han advertido en diversas ocasiones varios colectivos que velan por la salud de los cerros, en Bogotá existen otros parajes a los que se les ha prestado menos atención y están sumidos en una situación verdaderamente deplorable.

En la localidad de Usaquén, a menos de 20 minutos a pie del perímetro urbano, hay dos caídas de agua en medio de la cuenca del río Molinos. La primera caída de agua está ubicada en el paraje que atraviesa el bosque de los Cerros Orientales, allí se abre la puerta de un cañón natural llamado ‘El salto del hippie‘. A unos cuantos metros de distancia se abre paso la segunda cascada de la localidad, una imponente caída de 22 metros rodeada de una espesa vegetación identificada por los ugareños como ‘Santa Ana‘.

Pero el atractivo natural de estas dos cascadas se ha deteriorado porque ambas se encuentran sumidas en una terrible contaminación. Esto a pesar de que en octubre del 2012, un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó a la administración pasada la formulación de un plan y un comité de verificación para recuperar esos importantes afluentes. En su momento, la providencia dio un término de 30 días, pero el jabón, las aguas negras y demás contaminantes continúan acabando con lo poco que queda de este paraíso natural de los bogotanos.

Por esta razón los ediles de Usaquén Juan David Quintero, Julio Mario Martínez y Horacio Estrada, vienen liderando un pacto por el cual se le transmita a la Administración Distrital la importancia proteger estos espacios ambientales. “La administración del alcalde Peñalosa debe aprovechar estos escenarios para integrarlos al Sendero de las Mariposas y así asegurar que todos los ciudadanos descubran y protejan estos paraísos ambientales” aseguró Quintero.

Como primera medida los cabildantes buscan visibilizar esta problemática y han puesto al tanto a la Secretaría de Ambiente y a la CAR Cundinamarca para que se diseñe un plan de acción para recuperar y proteger estas cascadas, que distan mucho de lo que fueron en algún momento como se evidencia en las fotografías que se hicieron en un recorrido por la zona la semana pasada.

Cascada Santa Ana

Cascada El salto del hippie

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