Advertencia: el video a continuación tiene imágenes fuertes y puede herir la sensibilidad de algunos espectadores. Véalo bajo su propio criterio.

A pesar de que la caza de ballenas es uno de los actos prohibidos por la Corte Internacional de Justicia, en países como Japón y Estados Unidos todavía se dan episodios aislados de esta repudiable acción. Por ejemplo en Alaska caza está autorizada para algunos nativos porque es una de sus actividades de subsistencia.

Precisamente en el estado norteamericano se dio hace pocos días un hecho aún más que reprobable. En la localidad de Wainwright, un grupo de cazadores que habían ultimado a seis ballenas ven a lo lejos cómo se acerca un oso polar, visiblemente hambriento. (Vea: La denuncia de PETA sobre la fabricación de cuero en China)

A pesar de que el oso nunca pareció ser un peligro y solo se vio atraído por la carne de ballena, los cazadores no dudaron en sacar sus armas y disparar en repetidas ocasiones al indefenso animal. "Todos empezaron a sacar sus armas, por si llegaba a atacar a alguien. Tenía hambre", contó el cazador Michael Agnasagga al canal local KTUU. Lo que vino después fue el asesinato a sangre fría del oso, Agnasagga le asestó un tiro a la cabeza y acto seguido el animal se desplomó ante la mirada de uno de los niños de la localidad. 

A pesar de la frialdad que muestran las imágenes el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos emitió un comunicado en el que dice que los cazadores estaban habilitados a tomar esa decisión. Sin embargo, han sido numerosas las voces de protesta frente al repudiable hecho en el que tanto los humanos como el oso hubieran podido compartir la carne de las ballenas, que de por si también fuero vilmente asesinadas.

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