Cuando uno se para en la calle 237 con carrera séptima, en el norte de Bogotá, es casi imposible no fijarse en la mansión blanca que domina la punta de una montaña en esa parte de los Cerros Orientales de la ciudad. A pesar de que esa imagen apareció desde hace más de un año, solo hasta el pasado viernes la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) le abrió un proceso sancionatorio a sus dueños, la Sociedad Nerinco S.A.

Lo curioso es que la corporación actuó luego de una denuncia, realizada por los vecinos en octubre del 2016, por los trabajos en una vía en los alrededores de la mansión. Es decir, durante la construcción de la casa nadie puso la queja, y la CAR ni la Alcaldía Local de Usaquén hicieron algo para evitarla.

Solo hasta ese momento la autoridad ambiental buscó imágenes satelitales de la zona y se dio cuenta de que esa lujosa vivienda se levantó después del Plan de Manejo, emitido en 2005, que prohíbe ese tipo de intervenciones en la zona de reserva forestal de los Cerros Orientales de Bogotá.

Las imágenes muestran cómo en 2005 esa parte de los Cerros estaba tupida de árboles. Luego, en 2010, el área se empieza a ver despejada y las del año pasado ya evidencian la construcción sobre un predio de 180 metros cuadrados que hoy domina esa montaña a 2.710 metros del nivel del mar.

Con esa información, la CAR abrió un proceso sancionatorio que tardará en resolverse al menos ocho meses, y cuyo siguiente paso será la solicitud de información a la Alcaldía Local de Usaquén y a las curadurías urbanas para saber si emitieron licencias de construcción a los propietarios. Estos, a su vez, también tendrán que comparecer ante la corporación para rendir sus descargos.

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