El miércoles pasado, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) emitió la segunda sanción por la construcción ilegal de lujosas mansiones en los Cerros Orientales de Bogotá. Esta vez fue contra el grupo Inversiones Imaco, propietario del lote tres del predio conocido como El Bagazal.

La razón es que sus dueños instalaron una motobomba y una manguera de 1,5 pulgadas de diámetro con la que captaron ilegalmente el agua de la quebrada Rosales y la represaron con un muro de rocas para crear un lago artificial dentro del predio. El pasado 13 de mayo de 2016, durante un operativo conjunto entre la CAR y funcionarios del Distrito, la motobomba fue decomisada y se abrió un expediente sancionatorio cuya conclusión se conoció este miércoles.

 Los propietarios de El Arrayán tendrán que pagar 23.885.021 pesos porque no contaban con la concesión de agua superficial. Además, para compensar la disminución del caudal causada por el represamiento ilegal, deberá sembrar 100 árboles nativos de mínimo 0,8 metros de altura y con al menos seis metros de distancia entre sí en la ronda de la quebrada.

A diferencia de la anterior decisión, que ordenó la demolición de la mansión El Bambú, esta vez la CAR se limitó a imponer la multa económica porque la construcción existe desde antes del 2005 y por eso está amparada por los derechos adquiridos que consagró el Consejo de Estado en su sentencia del 2013.

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