Para 1950 el número de ríos con cuencas hídricas aptas para el consumo era cercano a las 50.000, hoy este número sólo llega a 23.000.

China se ha embarcado en uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos del mundo: desviar el cauce del río Yangtsé, el más largo de este país y el tercero más largo del mundo hacia el norte de esta región. El problema, solucionar la falta de agua potable en el norte.

De acuerdo con el Banco Mundial, la disponibilidad de agua per cápita del país asiático es de un tercio de lo que está disponible para el resto del mundo. Dicho de otra manera: China tiene que abastecer a una quinta parte de la población del mundo con un veinteavo de su agua, lo cual la pone en aprietos ante el futuro. (Vea Especial de situación del agua en Colombia)

Actualmente, la población total es de 1.300 millones de habitantes y  en los próximos 20 años llegará a 1.600 millones de personas. Se estima además que para entonces, el 60% de ellos vivirá en zonas urbanas con recursos hídricos limitados. Ante este panorama el país ha emprendido la tarea titánica de desviar el río Yangtsé o el legendario río azul para dar agua a los pobladores del norte, puesto que es allí donde está concentrada a la población urbana del país.



El plan se divide en tres fases: La primera ruta, que está más al este, está casi terminada y bombeará agua por debajo del río Amarillo a Tianjin. La ruta central deberá estar lista en 2015, y no es probable que la ruta occidental esté lista antes de 2030. Si el plan funciona, para el momento en que esté completada, habrá desviado hasta 10 por ciento del flujo de río más grande del país.

La realidad es que el país se desarrolló sacrificando el agua. De acuerdo Jared Diamond, biólogo, fisiólogo evolucionista y biogeógrafo, India y China es el típico ejemplo de países que se desarrollaron contaminando y mal gastando sus recursos naturales. Esto explica el porqué hoy, son sociedades que sufren las inclemencias del cambio climático y falta de recursos naturales.

Para 1950 el número de ríos con cuencas hídricas aptas para el consumo era cercano a las 50.000, no obstante en la actualidad este número sólo alcanza 23.000. A esta situación, se le suma el hecho de que China es uno de los países con mayores índices de polución.

Más allá de este panorama, el proyecto contrapone varias posiciones. "Éste es un proyecto que ejemplifica a la perfección la increíble valentía del gobierno chino", dice John Minnich, un analista de Asia oriental para el grupo de investigación Stratfor. "La enormidad de lo que China está tratando de lograr es alucinante". Pero, para Stephen Ip de KPMG en entrevista con CNN Expansión, el proyecto implica dañar más el ambiente y las consecuencias pueden ser nefastas para la vida en esta región del mundo.

El precio total del proyecto se estima en US$62,000 millones, pero el costo real es probablemente mucho más alto, dice Scott Moore, miembro de la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard. Cientos de miles de residentes han sido desplazados por el desvío del río, hasta ahora.

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