Las máscaras de protección se han convertido en una prenda habitual para los habitantes de Pekín.

China anunció el pasado fin de semana que doblará las tasas que deben pagar los responsables de emisiones y desechos contaminantes, una medida para intentar reducir los altísimos niveles de contaminación que afectan al gigante asiático.

Pekín finalmente parece ser consciente que la calidad del aire en la mayoría de ciudades del país supera los límites establecidos por la OMS, además la contaminación a alcanzado límites tan insospechados que ha empezado a afectar las aguas y las tierras de cultivo. Pekín, Shangai y Nankín, así como numerosas provincias rurales, en los últimos años han emitido alertas y restricciones a la población en momentos de concentraciones peligrosas de contaminación, en los meses de invierno.

Las tasas actuales son de 0,7 y 0,6 yuanes respectivamente para emisiones y desechos contaminantes. Ahora el cobro pasará a 1,4 y 1,2 yuanes respectivamente por cada unidad de emisión (0,23 y 0,20 dólares), estas alzas fueron anunciadas por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y el Ministerio de Protección Ambiental. Los nuevos cobros entrarán en vigencia a finales de junio del 2015.
 
En el mismo sentido, se penalizará a las empresas con mayores niveles de emisiones y se favorecerá a las que pongan en marcha mejores mecanismos de control de emisiones. 

La medida coincide con la postura mostrada por el primer ministro chino, Li Keqiang, en marzo pasado cuando señaló que China había "declarado la guerra" a la contaminación. Expertos aseguran que los sectores económicos que se verán más afectados por la medida serán el de la siderurgia, el cemento y el de producción de papel.

China desde el 2003 cobra a las empresas por arrojar contaminantes al medio ambiente, pero las bajas tarifas hicieron que las compañías prefirieran pagar antes que reducir sus emisiones.

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