Christiana Figueres.
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DW

El Diálogo de Petersberg que se llevó a cabo el pasado lunes en Berlín fue su última intervención oficial. Así, Christiana Figueres puso punto y final a una apretada agenda viajes y negociaciones que empezaron hace 6 años, cuando inició su mandato como secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Sin embargo, las últimas negociaciones climáticas que se llevaron a cabo a finales de mayo en Bonn (Alemania) fueron su escenario de despedida. En la ceremonia de clausura de las mismas, los diplomáticos presentes destacaron su labor al frente de la Secretaría y los representantes de la sociedad civil le dedicaron una canción. Figueres, se unió a la fiesta y cantó y bailó con los jóvenes. Como también lo hizo en la celebración del “Acuerdo de París”, en la COP21 el pasado mes de diciembre. (Vea: Las mujeres que lideran la lucha contra el cambio climático)

La Secretaría jugó un papel clave en el todo el proceso, como mediador y facilitador”, aseguró Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Para Gino Van Begin, secretario general de Gobiernos Locales por la Sostenibilidad (ICLEI, por sus siglas en inglés), Figueres marcó la diferencia durante su mandato en la CMNUCC y las negociaciones climáticas previas y durante la COP21 “con pasión y competencia".

Además de subrayar la excepcionalidad del papel de Figueres durante sus seis años en el cargo, Sam Bickersteth, director ejecutivo de la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN, por sus siglas en inglés), apuntó “al optimismo insaciable por el poder del ingenio humano y el compromiso para combatir el cambio climático. Su optimismo, incluso más que su experiencia técnica indudable, fue su verdadera "firma" y finalmente fue recompensado”, consideró.

Para lograrlo, no obstante, tuvo que superar varias dificultades apuntó Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI, por sus siglas en francés). “Entró en la función en el peor momento, un momento clave justo después de Copenhague (COP15)”, recordó Ribera cuando el cambio climático pasó a tener “ninguna credibilidad”.

Comunicación y diálogo

La española que dirige este instituto situado en París, destacó las grandes dotes de comunicación de la costarricense que “logró transformar un órgano tecnocrático y gestor y abrirlo a actores muy diferentes utilizando un lenguaje para todos”. Así apuntó que Figueres consiguió ganarse la confianza de la sociedad civil, las ONG, el mundo empresarial y la política. Por este motivo, definió el mandato de Figueres como “constructivo y abierto a la sociedad y al mundo”. (Vea: “Una mujer dirigirá a la ONU pronto”)

“Reconocemos cómo el enfoque abierto, inclusivo y energético de Figueres creó el espacio para que los países menos adelantados y vulnerables al clima sean escuchados”, apuntó Bickersteth.

Asimismo, Van Begin agradeció “su apoyo constante y convencido a los gobiernos locales en el camino hacia la sostenibilidad, su reconocimiento como actores en la agenda global del clima y su papel en la conformación de la acción climática en terreno".

A pesar de ello, Ribera consideró que una de las frustraciones de la costarricense, “como la de muchos,” fue no “haber logrado un ritmo más rápido” en cuestiones como la solidaridad y la justicia climática.

Nueva secretaria, nuevos retos

La mexicana Patricia Espinosa tomará el revelo al frente de la Secretaría a partir del próximo 18 de julio en “un momento de gran entusiasmo”, ya que se tiene que materializar la acción que se ha prometido y acelerarla, dijo Ribera.

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