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El fantasma de la esperanza recorre los pasillos en la cumbre de París. Después de diez días de arduas negociaciones a puerta cerrada los delegados de 196 países lograron entregarle al presidente de la COP21, Laurent Fabius, un nuevo texto preliminar del acuerdo que se espera sea aprobado a finales de esta semana.

En estas negociaciones Colombia hace parte de la Asociación Independiente para América y el Caribe (Ailac). Como grupo, los ministros y viceministros de los países Ailac —Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú—le presentaron a Fabius en horas de la mañana los cinco puntos que consideran clave en el documento final.

Esos cinco puntos se dividen en uno general y cinco específicos y son los siguientes:

1. Inclusión de derechos humanos y de género en el texto final.

Pablo Vieira, viceministro de Ambiente y presente en las negociaciones de la COP21, afirmó que para todos los países del grupo Ailac, incluida Colombia, “los derechos humanos y de género deben hacer parte del acuerdo”. Vieira aclaró que el compromiso de Colombia con este punto es tal que en 2014 firmó, junto con los otros países del grupo, una petición para que estos temas estuvieran dentro del documento que se va a acordar en París esta semana (vea la petición completa de para incluir derechos humanos en el acuerdo aquí).

Por su parte, Andrea Guerrero— encargada de los asuntos ambientales de la Cancillería y parte del equipo negociador—, explicó que un acuerdo que piense en cómo luchar contra el cambio climático debe tener en cuenta a las personas que viven en los lugares afectados por este fenómeno. También aclaró que incluir género importa porque son las mujeres las que más viven las consecuencias de los cambios del clima. En África, por ejemplo, cuando hay sequías son las mujeres quienes recorren distancias más y más largas para conseguir agua, exponiéndose a situaciones que violan sus derechos como violaciones, raptos e incluso asesinatos.

2. Establecer una meta de mitigación a largo plazo.

Este, explico Vieira, es el primero de los puntos específicos y se refiere a la necesidad de que los países no solo se comprometan a tener estrategias concretas de mitigación, sino que haya algunos componentes cuantitativos que permitan tener una hoja de ruta con unos momentos clave para tener resultados efectivos. El viceministro afirmó que Ailac como grupo apoya que se acuerde llegar a una temperatura muy por debajo de los 2°C que se habían fijado como objetivo a comienzos de la cumbre, e incluso “a los 1,5°C que significan tanto para países que ya sufren los efectos del cambio climático”. Colombia es uno de los países más vulnerables a los efectos de largo plazo del cambio climático por ser un país costero y en el que, como se ha visto a lo largo de 2015, eventos climáticos como El Niño se han ampliado debido a este fenómeno. Por eso es importante que apoye el objetivo de 1,5°C pues en 15 o 20 años los colombianos vivirán en carne propia lo que islas insulares como las Islas Marshall y Cook viven.

3. Avanzar por ciclos.

Para alcanzar el objetivo de no sobrepasar una temperatura global entre los 1,5°C y los 2°C Vieira afirmó que es necesario un proceso por ciclos que vayan aumentando la ambición de reducción de emisiones de todos los países. Sobre todo si se tiene en cuenta que a pesar de que 186 de los 196 países miembros de las Naciones Unidas ya anunciaron su compromiso para disminuir sus emisiones, esto apenas lograría que el mundo no subiera de los 3,4°C, cifra insuficiente para asegurar el bienestar del planeta. Para el equipo negociador colombiano es claro que la próxima versión del acuerdo, que se espera entre jueves y viernes de esta semana, debe incluir algo más concreto sobre medios de implementación y adaptación para que los tres pilares del texto sean sólidos. Esto de la mano del llamado Global Stocktake o inventario global del proceso, en el que se debe revisar cuidadosamente cuáles fueron los compromisos y qué se ha implementado para entender si se puede aumentar la ambición de las metas planteadas y si se ha cumplido lo que se acordó. Este mensaje es tan importante para Colombia que en la tarde de este miércoles se unió a la ‘High Ambition Coalition’ o Coalición de alta ambición, de la que ya hacen parte países como Alemania y Noruega y cuyo objetivo es hacer un llamado para lograr el acuerdo más ambicioso posible en París.

4. Adaptación.

Este es uno de los puntos más relevantes para Ailac y para Colombia. Es el que más se ha trabajado en los diferentes países de Latinoamérica y al que le han querido dar un papel protagónico en las negociaciones. Sin embargo, aclaró Vieira, hay una oportunidad dentro de las que no se debería desaprovechar y es la de “lograr definir herramientas para que la implementación de los programas de adaptación sea efectiva”. Ailac propuso incluir en el texto final un vehículo que empuje las acciones en adaptación que sería una herramienta de comunicación de lo que se está haciendo y se llamaría ‘Adaptation Communication’. Cumpliría el propósito de reforzar lo propuesto en el punto 3 que es hacer un seguimiento para saber si el acuerdo se ejecuta efectivamente. Además, permitiría a los países comunicar con qué cuentan ya para crear programas de adaptación y qué necesitan. Así se podría medir cómo mejorar la adaptación para cada país en el futuro.

5. Cumplimiento.

Lo que busca Ailac en este punto es que se exista algún mecanismo que facilite la implementación o ejecución del acuerdo. Para Vieira pensar que se pueden incluir “castigos financieros dentro del acuerdo no es realista”. Por eso, lo que propone el grupo es que se haga un acompañamiento en el momento de ejecutar lo acordado para disminuir la cantidad de errores e incumplimientos. Otro tema que Vieira enfatizó es que todos los países de la Asociación, incluida Colombia, se niegan a aceptar que los saquen de la lista de países que reciben plata como apoyo a sus procesos de adaptación y mitigación. Esta posición se enfrenta al dese que tiene Colombia de ser parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, o el “club de los países ricos”. Uno de los puntos que esta organización criticó sobre la política ambiental colombiana fue el bajo presupuesto destinado a los temas ambientales. Para solucionarlo la Ocde propuso una mayor promoción de los impuestos ambientales.

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Estos son los puntos que Colombia está peleando en las negociaciones de las que, afirmó Andrea Guerrero, parte de la delegación colombiana, todavía hacen falta dos pasos más para llegar a tener cuatro o incluso cinco versiones del documento final del acuerdo. Guerrero destacó, sin embargo, que en comparación a las negociaciones de la COP en Copenhague, la más desastrosa de la historia, se han dado pasos agigantados. Por una parte, el texto es cada vez más corto; pasó de tener 40 puntos a 20 en el primer borrador y ahora 14 en el segundo. Por otra, los delegados sienten que Francia como líder de negociación ha cumplido su papel a carta cabal, sin dejar lazos sueltos o dar saltos en el proceso.

Guerrero afirmó que para Colombia es importante que se hagan propuesta incluyentes que “que no dejen por fuera a nadie”. Añadió que de los cinco puntos clave para Ailac el único que no es polémico es el de avanzar por ciclos, el resto siguen abiertos porque ponen sobre la mesa discusiones como la de trasparencia, que supone que los países desarrollados abran su información y le enseñen a los países en desarrollo cómo han enfrentado la adaptación al cambio climático.

Uno de los temas más problemáticos del acuerdo y que los negociadores tienen dos días para definir es el de la financiación. El texto final debe aclarar primero, si va a haber compromisos numéricos de los países a corto y largo plazo y cómo se van a manejar; segundo, si la base de los donantes, que por ahora son los países desarrollados, se va a ampliar a otros países o solo a quienes quieran donar y tercero, si los países en desarrollo solo van a actuar si reciben plata o si es necesario que comiencen a diseñar y ejecutar planes de mitigación y adaptación por su cuenta.

Otro tema espinoso del que se habla mucho en los pasillos y conferencias de la COP21 y que para Guerrero debe tener una mención en el texto final, es el de daños y pérdidas. Este punto asusta a los países desarrollados pues ellos, en palabras de Guerrero, no pueden “firmar un cheque en blanco que sea cobrado cuando estos daños y pérdidas sucedan, es demasiado riesgoso”. Para ella el punto de equilibrio estaría en encontrar una manera de que los países no se vean amarrados a entregar una cantidad de dinero ilimitada para reparar estos daños y pérdidas y que ayude a los países que viven a diario realidades de desplazamiento, falta de comida, inundación y sequía debido al cambio climático.

Jimena Nieto, otra de las negociadoras del equipo colombiano, hizo una declaración valiente al asegurar que “el acuerdo va a ser jurídicamente vinculante, va a ser un tratado”. Guerrero dijo que para ella falta todavía definir qué partes del acuerdo serán vinculantes y que otras no. Esto quiere decir que todavía falta negociar, por ejemplo, si los compromisos de reducción de emisiones que hizo cada país serán obligatorios o no. Al preguntarle a Pablo Vieira cómo va el acuerdo aseguró que “hasta el final, no vamos” porque cualquier punto puede estancar las negociaciones.

Por ahora, los negociadores han vuelto a las plenarias a discutir el texto final con sus grupos regionales y con el presidente de la COP21. Aunque el proceso da la impresión de estar en un buen momento nada, como dijo Vieira, está asegurado hasta el final.

*El cubrimiento presencial de Semana Sostenible en la COP es posible gracias al apoyo de PNUD, WWF y la Fundación Natura

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