Cuando el final del año se aproxima, es costumbre realizar reflexiones y retrospectivas sobre lo que ocurrió. Por estos días es común encontrar las selecciones de los personajes del año, el ranking de las noticias más importantes y los análisis de los acontecimientos más destacados. Sin embargo, también vale la pena pensar en esos temas que retornarán a la agenda informativa cuando se diluya el efecto de las festividades navideñas. En Semana Sostenible preparamos este listado para que esté enterado de los grandes asuntos ambientales que serán noticia el otro año y de los que usted empezará a escuchar apenas regrese de sus vacaciones.

El “resurgimiento” del campo

El próximo año será muy movido para el sector agropecuario. Entre las novedades más importantes están la liquidación del Incoder y la creación de dos nuevas instituciones rurales, así como la inminente puesta en marcha del Fondo de Tierras que surgirá de los acuerdos de la Habana y la legalización de las controvertidas Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (Zidres). Y si a eso se le suma la continuidad de la política de restitución de tierras y el plan Colombia Siembra del Ministerio de Agricultura, que pretende aumentar en un millón las hectáreas cultivadas con alimentos, no quedan dudas de que el campo colombiano será protagonista en el 2016. Por supuesto, cada una de estas transformaciones abre interrogantes ambientales, sobre todo cuando la Misión Rural acaba de publicar su informe en el que recomienda cerrar definitivamente la frontera agrícola y el país se enfrenta al reto de adaptar su territorio a los efectos del cambio climático.

La deforestación

Tan solo en 2014, el país perdió 140.000 hectáreas de bosque nativo, lo que significa la desaparición de un área natural comparable al tamaño de Bogotá. A pesar de las advertencias del Ideam, que prendió las alarmas antes de que eso ocurriera, y de los esfuerzos del gobierno para controlar las actividades que  la causan, la deforestación aumentó en un 16 por ciento con respecto a 2013. Por eso, en 2016 no solo habrá que estar pendientes de las cifras de 2015, sino de la efectividad de las políticas en contra de la minería ilegal, de la extracción indiscriminada de madera, del aumento de los potreros para la ganadería y de los cultivos ilícitos.

¿Será posible devolverle la navegabilidad al río Magdalena?, ¿y a qué costo ambiental?

A mediados del próximo año comienzan las obras de recuperación del río Magdalena, uno de los proyectos insignia del revolcón en infraestructura que está liderando el gobierno Santos. Aunque la expectativa es que la principal arteria fluvial del país renazca y vuelva a ser la columna vertebral del transporte de carga, esta iniciativa sigue suscitando dudas y controversias por el impacto ambiental que puede traer consigo. Una de las más recientes proviene de Juan Darío Restrepo, un profesor de la Universidad Eafit que ha estudiado de cerca el tema. En entrevista con el diario El Colombiano, Restrepo afirma que carece de bases científicas, que no van a lograr los volúmenes de dragado prometidos, que las estructuras subacuáticas podrían afectar la pesca y que no ha sido consultado con las comunidades aledañas. En síntesis, contrario a lo que dicen las empresas encargadas de la operación, para este investigador resulta impensable que un proyecto que interviene el 90 por ciento de la cuenca de un río no vaya a tener ningún impacto ambiental.   

La delimitación de los páramos

A pesar de que el Ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, anunció con bombos y platillos que este año estarían delimitados los páramos del país, a estas alturas está claro que el cumplimiento de esa promesa se pospondrá, al menos, para 2016. La importancia de esta definición radica, por un lado, en su relevancia para el ordenamiento territorial y para la sostenibilidad ambiental del país, ya que estos ecosistemas proveen el agua que consume el 70 por ciento de los colombianos. Por el otro, para zanjar definitivamente los múltiples conflictos que han surgido por la explotación minera y agropecuaria en estas zonas.

El Niño seguirá causando estragos

Este 2015, Colombia experimentó una de las sequías más extremas de su historia. El Fenómeno de El Niño no solo causó más de 3.000 incendios forestales, sino que prendió las alarmas de un racionamiento debido a que las represas llegaron a niveles del 63 por ciento. Pero todavía no ha pasado lo peor. De acuerdo con el Ideam, El Niño estará en su máxima intensidad entre diciembre de este año y marzo de 2016, después de lo cual entrará en una fase de debilitamiento que se extenderá hasta el mes de junio. De ahí que es probable que continúen los incendios y que la sequía siga debilitando el suministro de agua para el sistema hidroeléctrico y afectando a los cultivos agrícolas y a las actividades ganaderas.

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