Cada año el tráfico de especies mueve miles de millones de dólares. Este crimen está acabando con la vida silvestre en todos los continentes. Hasta el 5 de octubre se reúne la COP 17 para la Convención sobre el Comercio Ilegal de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), el principal órgano para regular el comercio de especies.  

Como en las COP anteriores, la delegación del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) jugará un papel importante, ya que da un asesoramiento y aboga por los temas que ayudan a enfrentar el crimen contra la vida silvestre, además de exigir una respuesta de los países que son cómplices de este tipo de crímenes.

Esta es la situación de cinco de los animales más amenazados: elefantes, rinocerontes, pangolines, tigres y tiburones.

Elefantes

Entre 20.000 y 30.000 elefantes son cazados ilegalmente cada año para alimentar los mercados de Asia, principalmente China pero también Tailandia, Laos y Vietnam. Esta situación crítica se da a pesar de una prohibición mundial del comercio de marfil.

Aunque la caza ilegal de elefantes parece haber pasado su pico y algunas poblaciones ya son estables, el número de elefantes  aún disminuyen.

¿Qué propone WWF?

CITES se tiene que enfocar en lao que está detrás del tráfico ilegal de marfil: corrupción, leyes inadecuadas, falta de aplicación de las normas y demanda descontrolada en Asia. WWF quiere que CITES tome pasos audaces para asegurarse que 19 países africanos y asiáticos implementen sus planes de acción de marfil.

Hay que evitar cualquier posibilidad de comercio legal de marfil, así sea de un solo país como Namibia que tiene un buen manejo de su población de elefantes.

Rinocerontes

Desde 2007 la caza ilegal de rinoceronte está aumentando. El año pasado se mataron más de 1.370 rinocerontes por sus cuernos. La gran mayoría en Suráfrica, hogar del 80% de los rinocerontes. Las masacres son lideradas por mafias internacionales y alimentan una demanda explosiva en Vietnam.

¿Qué propone WWF?

Aunque el comercio internacional de cuerno de rinoceronte está prohibido desde 1975, leyes débiles y su aplicación inadecuada en países claves facilita el tráfico ilegal. Vietnam, el primer consumidor mundial, es el principal culpable. Pero China también tiene que dar pasos para reducir la demanda. Mozambique ha hecho algunos progresos pero tiene que esforzarse para parar a los traficantes. Suráfrica todavía tiene que hacer esfuerzos. CITES tiene que seguir presionando estos países, especialmente Vietnam.

Pangolines

Los pangolines son el mamífero más acosado por la cacería ilegal. Más de un millón de estos han sido traficados en la última década por el consumo creciente de su carne y de sus escamas, usados en la medicina tradicional china. Las cuatro especies asiáticas de pangolines ya están agotadas y los mercados se alimentan cada vez más con pangolines africanos. En Suráfrica CITES recomendó la transferencia de las cuatro especies de pangolines asiáticos y cuatro africanas a la Apéndice I, la cual les da absoluta protección en contra el comercio internacional.

Tiburones y rayas

La sobrepesca es una amenaza seria para tiburones y rayas. La demanda de aletas de tiburón y de las branquias de rayas amenaza varias especies. En el CITES pasado logró la protección del tiburón martillo gigante, el tiburón oceánico, el tiburón cailón y las manta rayas. Pero todavía quedan muchos tiburones y rayas en riesgo.

¿Qué propone WWF?
El CITES tiene que extender su protección al tiburón azotador y al tiburón sedoso.

Tigres

Para 2010 la cacería ilegal y la destrucción de su hábitat redujeron la población de tigres salvajes a 3.200 individuos, la mitad en India. Los últimos cálculos muestran un aumento a 3.900 tigres, gracias a las mejoras en India, Nepal y Rusia. La preocupación sigue muy alta para la mayoría de la población en el Sureste Asiático.

Los criaderos de tigres en China y el Sureste Asiático son un factor crítico, pues estimulan la demanda y socavan los esfuerzos de aplicación de la ley.

¿Qué propone WWF?

Ya hay reglas extensas sobre los tigres, incluyendo una prohibición mundial al comercio y regulaciones locales sobre los mercados. Sin embargo, hay evidencias de que algunos países no hacen lo suficiente. CITES necesita ponerse de acuerdo sobre un proceso riguroso, que examine los resultados de cada país. Esto debería incluir un foco particular en los criaderos de tigres.

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