El ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo y el director del DNP, Simón Gaviria, presentaron el pasado jueves 29 de octubre el Índice de calidad ambiental urbana (Icau) que evaluó 128 ciudades con 16 indicadores de estado y gestión de la sostenibilidad ambiental que ubica la situación de la calidad ambiental de cada una en un rango entre Muy bajo y Muy alto.

Lo que resulta preocupante es que ninguna ciudad del país haya obtenido una puntuación promedio total dentro de los rangos Alto o Muy Alto. El índice, que toma cifras de 2013, será bianual por lo que el siguiente se terminará de elaborar en 2015 y será presentado en 2016.

Los indicadores que se usaron para medir el Icau de las ciudades fueron:

Superficie verde urbana por habitante, Calidad del aire, Calidad del agua superficial, Porcentaje de áreas protegidas incluidas en el POT con Plan de manejo ambiental en ejecución, Porcentaje de residuos sólidos aprovechados, Porcentaje de superficie construida con criterios de sostenibilidad, Porcentaje de población urbana expuesta a ruido por encima de los niveles permitidos, Porcentaje de población urbana que participa en gestión ambiental, Población urbana vinculada a estrategias de educación ambiental, Población urbana localizada en zonas de amenaza alta, Consumo residencial de agua por habitante, Consumo residencial de energía por habitante, Cantidad de residuos sólidos por habitante dispuestos en relleno sanitario, Porcentaje de suelos de protección urbanos incluidos en el POT por conflictos de uso del suelo, Porcentaje longitud de sistemas alternativos y masivos de transporte, Espacio público efectivo por habitante.

Para calcular el puntaje de cada ciudad dentro del índice el MinAmbiente estableció un peso porcentual para cada indicador que luego es sumado. Las calificación se obtienen así: Muy baja, cuando la ciudad tiene un acumulado total menor a los 20 puntos; Baja, cuando el acumulado está entre los 20,1 y los 40 puntos; Media, cuando el acumulado está entre los 40,1 y los 80 puntos; Alta, cuando está entre los 60,1 y los 80 puntos; y Muy alta, cuando el acumulado es superior a los 80 puntos.

Para medir las ciudades el MinAmbiente las dividió en tres grupos — con una población superior a 500.000 habitantes, entre 100.000 y 500.000 habitantes y entre 30.000 y 100.000 habitantes—, y le pidió a las autoridades ambientales regionales que suministraran información para cada uno de los indicadores.

Ciudades con más de 500.000 habitantes

El MinAmbiente le pidió a nueve ciudades que reportaran los indicadores que determinan el Icau: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Soledad, Bucaramanga e Ibagué.

La tendencia de la calidad ambiental urbana en estas ciudades es entre Media y Baja. En el rango Medio están Medellín con un puntaje total de 55,5; Bogotá con 50,9 e Ibagué con 45,2. En el rango Bajo están Bucaramanga, con un puntaje de 35,9; Cali con 33; Soledad con 27; y Barranquilla con 21,7. En el rango Muy Bajo está Cúcuta con una puntuación final alarmante de 6,5, muy por debajo de los 20 puntos que sitúan a una ciudad en el rango Bajo.

Esto muestra, según el Icau, que “aún para la ciudad con el mejor reporte en cuanto a calidad ambiental, persisten problemas de disponibilidad de información”. 


Medellín, la ciudad con mejor puntaje, reportó 13 de 16 indicadores

Medellín es la única de las que tienen más de 500.000 habitantes que tiene una superficie de área verde por habitante que supera el estándar mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, el 100% de sus áreas protegidas está incluidas en el POT. Sin embargo, el indicador sobre espacio público efectivo por habitante calificó muy bajo al igual que el de consumo de agua residencial por habitante que está 75% por encima de los valores establecidos.

Cúcuta fue la ciudad con el rango más bajo de este grupo. Esta urbe reportó diez de 16 indicadores y todos obtuvieron calificaciones muy bajas.

Ciudades con una población entre 100.00 y 500.000 habitantes

Dentro de este grupo seis ciudades de las regiones Pacífica y Caribe no tuvieron reporte porque no aportaron ningún tipo de información. Estas ciudades son: Santa Marta, Maicao, Sincelejo, Buenaventura, Quibdó y Riohacha.

En el rango Medio están Facatativá con 42,7 puntos, Floridablanca con 41,9; Duitama con 44,9; Bello con 47,6 e Itagüí con 44,7. En el rango Bajo están Soacha, Zipaquirá, Girón, Piedecuesta, Florencia, Neiva, Pereira, Dosquebradas, Manizales, Envigado, Armenia, Cartago, Tuluá, Villavicencio, Yopal, Malambo, Valledupar, Apartadó, Girardot y Fusagasugá. En el rango Muy bajo están Barrancabermeja con 13,5 puntos, Tunja con 17,7; Palmira con 19,8; Popayán con 15,0; Pasto con 20,0; Tumaco con 12,0 y Montería con 10,7.

Dentro de este grupo los casos sorprendentes son Manizales y Montería. Manizales, por ser la ciudad mejor escalafonada en el índice de Prosperidad social urbana y Montería por haber sido una de las dos ciudades finalistas en que fue la ganadora del Desafío de Ciudades 2014 organizado por la WWF, que busca movilizar a las ciudades hacia un futuro con energía cien por ciento limpia. En ese momento Montería ganó el desafío por tener un Plan Maestro de Cambio Climático e iniciativas como un proyecto piloto solar que busca abastecer la Red de Escuelas Solares.

En el grupo de las ciudades con una población entre 30.000 y 100.00 habitantes los indicadores muestran que el 45% están en el rango Bajo y el 11% en el Muy bajo.

Nadie responde por la información ambiental

Como bien lo dijo el economista Guillermo Rudas en su artículo para Semana Sostenible ‘¿La culpa es del sofá? (o ¡Vendamos el sofá!)’ de 2014, “la calidad técnica del seguimiento ambiental es prácticamente nula, Y esto no es una limitación de los funcionarios actuales; es un desenfoque de quienes toman las decisión es de alto nivel, asumiendo que no hay problemas estructurales de fondo”.

Esto quedó en evidencia en la estructuración del Índice en el que quedó clara la baja cultura en generación y reporte de información ambiental urbana que existe en el país. Todas las ciudades analizadas, sin excepción, no presentaron información sobre uno o más de los indicadores usados en el Icau. La que más preocupó en el momento de pedirle respuestas oportunamente fue Cartagena que, al no reportar sobre ningún indicador, no obtuvo ningún resultado en el análisis y por eso aparece con un promedio total de 0,0 en el estudio.

El índice deja claro que estos vacíos de información pueden tener costos altos. Simón Gaviria, director del DNP, afirmó que “los costos para el PIB Nacional de no tener buenos indicadores ambientales son muy altos”. Prueba de esto es que, según cifras del DNP, a 2010 la contaminación del aire significa 5,7 billones de pesos para el PIB Nacional; el saneamiento de agua inadecuado significa una pérdida de 3,4 billones y la contaminación del aire en interiores 1,1 billones.

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