El turismo vive una época dorada en Colombia. Cada tanto salen informes gubernamentales celebrando el inusitado aumento de visitantes extranjeros en los últimos años. Cifras del Ministerio de Industria y Turismo indican que en 2016  el país recibió más de cinco millones de viajeros, un aumento del 95 por ciento con respecto al 2010.

Gran parte de este avance se ha atribuido al fin de la guerra con las Farc luego de cuatro años de negociaciones. “La paz está logrando que el mundo vea a Colombia diferente. Hoy hay una mejoría de la imagen del país, que redunda en más posibilidades de vender, oportunidades de negocios y reconocimiento a nivel mundial, como lo están haciendo diversos medios de comunicación del extranjero que ponen a Colombia como un destino turístico que no se puede dejar de visitar”, dijo hace unos meses la ex ministra del sector Maria Claudia Lacouture.

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Sin embargo, un reciente informe del Foro Económico Mundial echa por la borda todo ese optimismo. Según el Reporte sobre competitividad en viajes y turismo, que evaluó el estado de ese sector en 136 países, Colombia es el lugar más peligroso del mundo para ejercer esa actividad. La entidad llegó a esta conclusión luego de analizar la "medida en que un país expone a los turistas y a los negociantes a riesgos de seguridad relacionados con serios daños a la gente, sobre todo por violencia y terrorismo. De hecho, el ranking no tuvo en cuenta los pequeños delitos en el resultado. 

“Aunque Colombia no es tan peligrosa como antes, de hecho Medellín fue nombrada el mejor destino de Suramérica el año pasado en los World Travel Awards, visitar este país aún implica algún riesgo para los viajeros extranjeros. Las Bacrim, pandillas armadas, son responsables de secuestros, tráfico de drogas y atracos que ocurren a lo largo del país; mientras actos de terrorismo, por ejemplo explosiones, son comunes en muchas grandes ciudades”, es el veredicto que explica la elección de Colombia como líder de este penoso ranking.

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El resultado, sin embargo, no deja de causar sorpresa, pues en el segundo lugar del escalafón está Yemen, un país que lleva varios años en una cruenta civil que ha causado muertos por millares. “Los grupos rebeldes ubicados en la capital, Sanaa, continúan atentando y deteniendo a los ciudadanos estadounidenses. Grupos extremistas como Al Qaeda están activos y debido a las minas personales y los ataques aéreos muchos de sus habitantes carecen de necesidades básicas como agua, comida y asistencia médica”, explica el informe.

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Las otras posiciones están ocupadas por El Salvador, con su alto índice de homicidios y el poder sin control de las maras. Sigue Pakistán, cuyo conflicto religioso y las restricciones a la libertad de expresión hacen que no sea un destino tan apetecible. En el quinto lugar quedó Nigeria, un país azotado por grupos como Boko Haram y Estado Islámico que no dudan en atentar contra las áreas pobladas e infraestructura como iglesias, escuelas, restaurantes y hoteles.  

A pesar de todas estas condiciones, que de lejos parecen mucho más graves y riesgosas que las que vive el país actualmente (sin desestimar los hechos que resalta el informe), Colombia ocupa el deshonroso primer puesto de los lugares más peligrosos del mundo para el turismo. Una conclusión que puede llegar a empañar el auge de visitantes que están llegando al país en los últimos años. 

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