El ministro de Ambiente y desarrollo sostenible, Gabriel Vallejo, y la directora de Parques Nacionales Naturales, Julia Miranda, anunciaron el miércoles 16 de julio que utilizando el principio de precaución 1.660.000 hectáreas fueron protegidas de cualquier tipo de actividad minera por su importancia ecológica para el país. 

Esta medida se hizo efectiva con la expedición del decreto 1628 de 2015 (Vea aquí el documento) que resuelve que la Agencia Nacional Minera (ANM) deberá inscribir estos polígonos protegidos en el catastro minero para que en ellos no se puedan otorgar nuevos títulos ni avanzar en ningún proyecto minero. La declaratoria estará vigente por dos años a partir de la publicación del decreto.

Con este decreto se declararon 6 polígonos como zonas de protección y desarrollo de los recursos naturales, mientras se surten los procedimientos para su declaratoria definitiva como áreas del Sistema de Parques Naturales Nacionales de Colombia (PNN). Los sitios cobijados con esta medida de precaución son: las Selvas Transicionales de Cumaribo, el Alto Manacacías, la Serranía de San Lucas, los Bosques secos del Patía, la Serranía del Perijá y las Sabanas y Humedales de Arauca, que suman aproximadamente 1´660.000 hectáreas

Algo clave de esta protección es que, según la revisión y análisis técnico hecho por PNN todas esta áreas se superponen con cientos de solicitudes de títulos mineros, 234 en total, y además se traslapan con áreas que fueron constituidas como áreas mineras estratégicas. Esto muestra el interés creciente en explotar los recursos y la necesidad de conservarlos. 

“Con esto evitamos el peligro de daño que puede generar autorizar nuevas actividades mineras sin una evaluación ambiental previa, que identifique sus impactos y diseñe las medidas de manejo particulares y adecuadas, sobre todo atendiendo a la importancia ecológica de estas áreas”, explicó Julia Miranda, Directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia. 

Entre los posibles daños que pude causar la minería a estas zonas están: Perturbaciones generadas por la actividad humana como la apertura de claros; la fragmentación de ecosistemas; la invasión de nuevas especies; la remoción de cobertura vegetal; la alteración de la conectividad ecológica natural; la pérdida de biomasa y el daño a fuentes hídricas.

En este mapa puede ver las nuevas zonas protegidas contra la minería (para verlo en tamaño real haga clic sobre el mismo):


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