Colombo. (Foto: Adbar/WikimediaCommons)
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Desde hace siglos, la capital de Sri Lanka es una escala importante para el intercambio comercial en el océano Índico. Pero el crecimiento descontrolado de esta urbe surasiática está limitando cada vez más sus propias posibilidades de desarrollo. Aunque Colombo es pequeña, el espacio mal aprovechado, la proliferación de viviendas precarias, los embotellamientos y los apagones sobresalen como sus grandes problemas. Ella cuenta con 700.000 habitantes –dos millones si se cuenta a quienes pueblan sus alrededores– y 70.000 de ellos viven en barrios que se expanden sin plan ni servicios básicos constantes, ni estructuras que los protejan del mal tiempo.

Los tifones y las inundaciones ponen a prueba la infraestructura de Colombo todos los años; de ahí que en 2015 ocupara el puesto 127 en el ranking de las 140 ciudades más atractivas del mundo; en términos de estabilidad, salubridad, oferta cultural, calidad medioambiental y acceso a la educación, sólo una urbe asiática tuvo una peor puntuación: Dhaka, la capital de Bangladesh, ocupó el puesto 139 de la lista publicada por la Economist Intelligence Unit, un departamento de investigación y consultoría independiente adscrito al grupo que edita el semanario The Economist. Sin embargo, ese estado de cosas puede cambiar a mediano plazo.

Prometedora inversión

El año pasado, el Gobierno de Sri Lanka le dio luz verde al “Proyecto Megalópolis”, que contempla la inversión de 40.000 millones de dólares en la modernización de Colombo y los quince distritos adyacentes durante los próximos tres lustros. “La prosperidad de este país depende en buena parte de la gestión que se haga de su capital”, señaló el Banco Mundial al ser consultado por DW. La meta es conseguir que Colombo y su periferia sean más verdes, que haya más zonas peatonales y parques, que se mejore la presentación del legado arquitectónico en pie y que los habitantes de las viviendas precarias se muden a viviendas sociales más dignas.

En la planificación del “Proyecto Megalópolis” está involucrada la empresa alemana Siemens, cuyo Centro para el Desarrollo Urbano Sostenible, con sede en Londres, ya asesora a los promotores de la modernización de cien localidades en India. Martin Powell, director de ese instituto, explica que Siemens expondrá varias opciones para que los urbanistas srilanqueses elijan la que prefieran y puedan costear, acotando que esa estrategia será efectiva, ante todo, si se opta por bloques con capacidad para 4.000 o 5.000 apartamentos, negocios, bancos, fuentes de abastecimiento eléctrico y demás servicios, porque la escala abaratará los costos.

En 2030 se verá si el magnetismo de Sri Lanka se intensifica gracias al nuevo impulso urbanístico propinado a Colombo. De momento, insisten los analistas del Banco Mundial, el país insular exhibe un enorme potencial debido a su ubicación geográfica, a medio camino entre Europa, África y Asia.

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