Archivo SEMANA
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AFP

El comercio de marfil en Hong Kong, aún legal en parte, amenaza la supervivencia de los elefantes, alertaron el jueves defensores del medioambiente, señalando que en el territorio se venden decenas de miles de joyas y figuras de marfil.

Hong Kong autoriza la venta de objetos de marfil de las reservas oficiales constituidas antes de la prohibición de este comercio en 1990, pero únicamente a destinación de su mercado. Sin embargo los traficantes se saltan la legislación y se dedican a un contrabando a gran escala, según la ong Save The Elephants. 

De acuerdo con el informe publicado el jueves en Nairobi (Kenia), los colmillos se venden bajo la falsa apelación de marfil antiguo y más del 90% de las ventas se efectúan en la China continental. (Vea: El rinoceronte blanco está a punto de desaparecer

"El comercio de marfil en Hong King representa un verdadero fracaso de los esfuerzos internacionales por acabar con la masacre de elefantes en África", afirma Save The Elephants en su informe.

Según uno de los coautores del documento, Esmond Martin, "no hay ninguna otra ciudad en el mundo donde haya tantos objetos de marfil para vender como en Hong Kong". El informe contabilizó 30.800 objetos en venta—principalmente joyas y figuras esencialmente— en un total de 72 comercios.

Hong Kong es el tercer centro de contrabando de marfil más grande del mundo después de Kenia y Tanzania, según el informe.

A menos que haya una prohibición del comercio de marfil, Hong Kong seguirá representando "la principal amenaza para la supervivencia de la especie", advirtió Iain Douglas Hamilton, fundador de Save The Elephants.

Más de 30.000 elefantes son sacrificados cada año para satisfacer la demanda de marfil en China y en el Sudeste Asiático, donde el kilo de marfil se comercializa a más de 2.000 dólares (1.790 euros).

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