(Arriba der.) Uno de los Biodigestores. (Abajo der.) Uno de los lugares en los que se almacena el gas producido.

El problema ambiental generado por los residuos de una granja porcícola, se ha convertido en una oportunidad para generar energía y mejorar la productividad de la comunidad indígena Nasa en el departamento del Cauca.

En la finca comunitaria Gualanday, ubicada en el municipio de Santander de Quilichao, habitan 60 familias de la comunidad indígena Nasa quienes tienen un centro comunitario con una granja porcícola con capacidad para albergar hasta 1200 cerdos. 

Allí los residuos de la actividad productiva de la granja venían causando problemas de contaminación en el suelo y en algunos cuerpos de agua cercanos, que con el pasar de los meses esto repercutían en el deterioro de la calidad de vida de los indígenas. Además, el daño al ecosistema circundante era grave debido a que el estiércol y la orina producida por los cerdos eran vertidos diariamente a los cuerpos de agua sin ningún tipo de control.

Para dar solución a dicho problema, la Fundación Pro Orgánica con el apoyo del Programa Alianza en Energía y Ambiente con la Región Andina (AEA) del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) con el financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia, está desarrollando un proyecto que permite tratar los residuos producidos en la granja porcícola mediante un biodigestor semi-industrial de 300 m³ de capacidad, en el cual se tratan y transforman dichos efluentes en biogás para uso energético y bioabono para uso agrícola en los cultivos de los indígenas.


El biogás generado, tendrá dos usos, el primero es la cocción de alimentos en viviendas y cocinas comunitarias y el calentamiento de los lechones en la granja; mientras que el segundo es la generación de energía eléctrica para uso de la comunidad, mediante la instalación de un motogenerador de 10 kilovatios que abastecerá la demanda del centro comunitario y les permitirá suspender la compra de electricidad a la red. Además, en el corto plazo, a la espera de la reglamentación de la Ley 1715, podrían llegar a vender los excedentes de energía eléctrica y generar ingresos para la comunidad. 

Por su parte, el bio abono será utilizado como fertilizante para los cultivos, permitiendo disminuir el uso de químicos. Adicionalmente, en el marco del proyecto se están instalando 20 biodigestores individuales en familias y escuelas de la región con lo que se espera reducir el consumo de la leña para cocción y la tala de árboles en la zona.


Para garantizar la sostenibilidad del proyecto en el tiempo y la apropiación tecnológica del mismo por parte de la comunidad, se ha diseñado un curso de agro-energía, el cual será impartido por la Universidad Indígena en la Finca Gualanday. Dicho curso estará enfocado a la gestión de la materia orgánica para la generación de energía renovable y el aprovechamiento agrícola, lo que le permite a la comunidad contar con elementos de juicio para elaborar su política energética y agrícola como parte de su plan de vida, además de aprender a aprovechar de manera responsable y eficiente los recursos que tienen a su alcance.


*Coordinador técnico Nacional, Programa AEA - en Energía y Ambiente con la Región Andina del IICA.

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