Foto: Archivo SEMANA

El cóndor andino forma parte del escudo nacional de Colombia. Sin embargo, la población de esta especie se ha ido reduciendo desde hace varias décadas atrás. En 1989, el libro ‘Aves de Colombia’, de Steven Hilty y William Brown, puso en evidencia la crisis del cóndor, sobre todo cuando se redujo la presencia de esta majestuosa ave a dos lugares específicos de Colombia: la Sierra Nevada de Santa Marta y en el páramo de Chiles, en el departamento de Nariño.

Mongabay Latam resume en cinco puntos cómo la unión de diferentes proyectos científicos privados y del Estado logró incrementar la población de esta especie en aproximadamente 150 individuos.

1. La competencia por alimento expandió la población de cóndores andinos

Si bien en 1989 se estableció que la población del cóndor andino estaba amenazada en Colombia, científicos pudieron avistar esta ave en 1997 en el Perija (departamento de Cesar) y también en el Páramo de Cáchira (departamento de Santander). Seis años más tarde, en el 2003, se confirmó su presencia en el departamento de Boyacá, es decir, cada vez más al sur de Colombia.

Estos avistamientos llamaron la atención de los investigadores y fue el antropólogo Javier Rodríguez quien los ayudó a entender la migración de estas aves. Rodríguez contó que en la época de la colonia española siempre se consideró la necesidad de llegar hasta la Sierra Nevada, pero que la complicada geografía de la región se lo impedía. Por eso optaron por introducir ganado vacuno, caprino y cerdos cimarrones (domesticados que se volvieron silvestres), y con el tiempo todos los cadáveres de estos animales se convirtieron en alimento para los cóndores. Sin embargo, la competencia por el alimento obligó a algunos de ellos a buscar otro hábitat en los páramos de la cordillera oriental y por eso la población se fue expandiendo hacia otros lugares del sur.

De los casi 150 cóndores que actualmente se calculan en Colombia, unos 120 individuos están presentes en la Sierra Nevada de Santa Marta, el resto ha migrado.

El ave, conocida como ‘mensajera del sol’ fue categorizada para Colombia como En Peligro Crítico (CR), la recuperación de la población se considera como moderada por el Libro Rojo de Aves de Colombia, publicado en marzo de este año. Foto de Mauricio Ramírez, Fundetrópico.

2. Los estudios científicos han ayudado a conservar a esta especie

Ante la escasa información sobre el comportamiento y la distribución nacional del cóndor andino, una serie de iniciativas científicas se ejecutaron en lugares donde fue registrada el ave milenaria, puntualmente, en los gélidos parajes de los municipios de Cerrito, Guata, San Andrés, Málaga, Concepción y Carcasí del departamento de Santander. Allí la organización Neotropical, encabezada por el biólogo Francisco Ciri junto al investigador Fausto Sáenz, identificaron el territorio, evaluaron la población y trabajaron con las comunidades.  Como resultado registraron la presencia de 14 cóndores.

Además de ello, se han promovido programas de educación ambiental para que las comunidades no ataquen a los cóndores, porque en casos muy aislados, al alimentarse de las placentas de las ovejas, por confusión, se comen a las crías.

3. El Estado invirtió en la reintroducción de nuevos individuos

La iniciativa más importante para la recuperación de esta especie es el Programa Cóndor Andino, en el que participan corporaciones autónomas e instituciones del Estado, entre ellas, el Ministerio del Ambiente. El objetivo principal de este programa es lograr la reintroducción de nuevos ejemplares de cóndor andino, la mayoría de ellos provienen del Programa de Cría en Cautiverio del Zoológico de San Diego (Estados Unidos).

En una primera liberación se reintrodujeron hasta 70 individuos en el páramo de Chingaza (departamento de Cundinamarca), y a partir de ese momento hasta 2005 se hizo lo mismo en Puracé (departamento de Cauca), Chiles (departamento de Nariño), Parque de los Nevados (departamento de Caldas), Páramos de Belmira, San Cayetano y Sicunsí, lo mismo que en el Parque Nacional Natural El Cocuy (departamento de Boyacá), este último entre 2011 y 2013.

La población de Cóndores en Santander es de 14, según un censo realizado por la Fundación Neotropical, estos ejemplares son nativos y al parecer provienen de la Sierra Nevada de Santa Marta. Foto: Iván Linares -David White

Otro proyecto científico que reinsertó al cóndor andino fue el ejecutado por la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas), en alianza con la Unidad de Parques Nacionales. Como parte de este proyecto se reintrodujeron en el Parque Nacional Natural de Los Nevados (departamentos de Caldas Quindío, Risaralda y Tolima) hasta 14 nuevos individuos.

Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, aún existen algunas dificultades para un estudio sistemático del cóndor andino por lo difícil que es acceder a sus nidos, por la falta de presupuestos, coordinación interinstitucional, interrupción de monitoreo y falta de estrategias para desarrollar programas de educación ambiental y social para las comunidades que viven en las zonas aledañas al hábitat de los cóndores.

4. Los zoológicos ayudaron en la reproducción de nuevos individuos

El Programa Cóndor Andino ejecutado por el gobierno de Colombia no solo tuvo como objetivo la reintroducción de la especie en su hábitat natural, sino también insertar ejemplares en zoológicos para promover la reproducción de estas aves. Así sucedió con las primeras parejas de cóndores traídas de San Diego (1989), que fueron llevadas al Zoológico de Cali (Valle). Hasta el 2005 se había registrado el nacimiento de siete cóndores, aunque dos de ellos no lograron sobrevivir.

También la Sociedad de Ornitólogos de Chile, en convenio con la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos (Acopazoa), donó en 2015 los últimos seis cóndores andinos que ingresaron al país y que se distribuyeron entre el Bioparque Wakatá del Parque Jaime Duque, cerca de Bogotá; el zoológico de Medellín (Antioquia); y el Aviario Nacional, en Cartagena (departamento de Bolívar).

Los expertos indican que para que haya un proceso de repoblamiento efectivo se necesita un seguimiento constante de las poblaciones actuales, apoyo a la comunidad y garantía de abundante alimento. Foto: Iván Linares – David White

5. Se crearon los guardacóndores

Es importante destacar el aporte de las comunidades locales en el retorno de los cóndores andinos a sus territorios ancestrales. Un claro ejemplo es el trabajo que realizó la organización Fundetrópico en el departamento de Boyacá al crear el primer grupo de guardacóndores comunitarios, quienes se encargan de censar la población de cóndores y hacerles el seguimiento en su etapa de crías. Así se logró calcular que en todo el departamento podrían existir unos 40 individuos.

Fundetrópico también fue la que conformó la Red de Vigías del Cóndor Andino de más de 200 personas, a quienes capacitaron para que en sus labores de campo puedan, de manera voluntaria, registrar avistamientos de cóndores. Otro factor importante es la promoción del ecoturismo que ayuda a las comunidades locales a recibir un ingreso económico para su subsistencia con la promoción del avistamiento del cóndor andino.

La unión del Estado, de las iniciativas privadas y de las comunidades locales ha logrado incrementar la población de cóndores de manera significativa. Se estima hoy que existen entre 130 y 150 cóndores en el cielo colombiano, de los cuales 90 son silvestres y el resto producto de los procesos de reintroducción.

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