Así se veía la ciudad el viernes 6 de diciembre de 2013.

La contaminación del aire ha llegado a tal punto que las autoridades ordenaron que los niños permanecieran   dentro de las casas y colegios y frenaron todas las construcciones. Nunca antes se había visto una nube de contaminación tan densa en la ciudad.

La visibilidad está tan reducida que los vuelos han sido cancelados y los carros no pueden salir a las calles.  Lo cierto es que los niveles de PM2.5, que son partículas lo suficientemente finas como para entrar en el flujo sanguíneo, estaban 25 veces por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS)  ha clasificado como peligrosos para un ser humano  el pasado viernes 6 de diciembre.

Lo más vendido  por estos días en las tiendas de Shanghai son  purificadores de aire y máscaras protectoras. Las personas que transitan por las calles se han quejado de dolores de cabeza, tos constante y poca visibilidad.

Se cree que esta alza en la contaminación de la ciudad se debe a la quema de carbón, el humo generado por los carros, las fábricas y los patrones del clima, cada vez más inestables. Prueba de esto es que Shanghai, al ser una ciudad costera, debería tener menos polución que ciudades que no están cerca al mar y, aún así, es una de las que peores indicadores tiene en este momento.

La realidad es que si el gobierno del gigante de oriente no toma decisiones pronto frente a este problema, más ciudades terminarán  consumidas por el humo.

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