Este lunes se reúnen 150 presidentes del mundo en París para darle comienzo a la Cumbre de Cambio Climático más esperada de la historia. El objetivo: llegar a un acuerdo global lo suficientemente transformador, ambicioso y equitativo para limitar el calentamiento de la Tierra. Hasta la fecha hay buena voluntad política pero aún quedan asuntos clave por resolver. Estos son los cinco puntos que no pueden faltar en el acuerdo:

¡Todos por una meta global!

En el Acuerdo de París debe quedar explícito que los países del mundo están encaminados a cumplir con la meta global de no sobrepasar 2°C en relación con la temperatura preindustrial. Esto es clave porque nos limita a un presupuesto de carbono común. Es decir, un máximo de emisiones que no debemos exceder. Según la ciencia, eso significa que para 2050 solo podremos explotar 20% de las reservas existentes de petróleo, gas y carbón. (Vea: Así se verían Londres, New York y otras ciudades bajo el agua)

Que suba la ambición

Hasta la fecha más de 180 países, que representan más del 95% de las emisiones globales, han puesto sobre la mesa sus compromisos para hacerle frente al cambio climático. El problema: no son suficientes. Según el último Informe sobre la disparidad de emisiones que publicó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), si se cumplen a cabalidad sus propuestas nos encaminaremos a un escenario de 2,7°C de calentamiento en relación con la temperatura preindustrial. Esta cifra sobrepasa significativamente 2°C que se ha fijado para evitar un desajuste climático de consecuencias graves e irreversibles. Por eso, la importancia de que el acuerdo tenga un mecanismo que le permita a los países revisar sus metas periódicamente y aumentar su ambición sin tener que negociar un nuevo acuerdo. (Vea: Increíble: el desierto de Atacama florece gracias al fenómeno de El Niño)

Adaptación: prioridad para todos

Nadie se salva del cambio climático. Todos los países del mundo están sintiendo sus efectos devastadores. Según información del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en un escenario de 2°C se necesitarán cerca 150 mil millones de dólares anuales para la adaptación en 2025-2030 y más de 250 mil millones de dólares para 2050. Por esa razón, debe hacer una meta global de adaptación que encamine a los países del mundo a construir economías resilientes. Además, al igual que ocurrió con las propuestas de mitigación, los países deben incluir sus prioridades de adaptación en sus contribuciones nacionales. (Vea: ¿Qué es y para qué sirve la COP 21?)

Reconocer lo inevitable

Todo, inclusive la adaptación, tiene límites. Hay ecosistemas vulnerables que desaparecerán como los nevados Andinos o los corales del Caribe, e incluso islas que corren el riesgo de quedar sumergidas con el aumento del nivel del mar. En ese escenario no hablamos de adaptación sino de las pérdidas y daños ocasionados por el cambio climático. El Acuerdo de París debe reconocer que sufriremos impactos irreversibles debido a las emisiones que ya se encuentran atrapadas en la atmósfera, e incorporar un mecanismo para lidiar con ellas. (Vea: 5 impactos económicos del cambio climático en Colombia)

Llego la hora de pagar

Quién va a financiar las acciones climáticas es la pregunta del millón. En 2009 los países desarrollados se comprometieron a movilizar 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020. Hasta la fecha este compromiso no se ha cumplido. En el Acuerdo debe quedar claro con qué recursos se va a contar en 2020 y posteriormente. Aunque muchos países en desarrollo están financiando estas acciones con sus propios recursos necesitan de cooperación internacional de los países desarrollados con mayor capacidad y responsabilidad para cumplir con sus compromisos.  (Vea: De Copenhague a París: ¿del fracaso al éxito? )

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