Imágenes del terremoto de Popayán (1983), Armero (1985), terremoto del eje cafetero (1999) y la reciente inundación en Mocoa.

Ya ha pasado más de una semana desde que una avalancha causó la peor tragedia de la historia de Mocoa en el departamento de Putumayo. Según el último reporte del Puesto de Mando Unificado, van 316 muertos (entre los cuales hay 117 niños), 332 heridos y 103 personas desaparecidas.

La tragedia que vive la ciudad ha movilizado la solidaridad de todos los colombianos. Las cifras de ayuda siguen en aumento y han captado toda la atención internacional. El gobierno chino fue uno de los primeros en anunciar su apoyo, al donar un millón de dólares y hasta el sábado en la tarde se habían recaudado 5.487 millones de pesos en las cuentas bancarias que la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) habilitó bajo el lema #TodosConMocoa.

Reconstruir Mocoa no será tarea fácil. Ya se han tomado algunas acciones como la inscripción de 4.506 familias en el Registro Único de Damnificados, el congelamiento durante tres meses en el Banco Agrario de las deudas de los afectados, que ascienden a 22.000 millones de pesos, y el subsidio de arrendamiento para 150 familias.

Sin embargo, el número de personas desaparecidas es una constante preocupación y en cada actualización oficial las cifras de muertos y heridos aumentan. De esa misma forma, todavía no es posible saber con certeza a cuánto ascienden las pérdidas económicas en esta zona del país.

Lo cierto es que la cifra no será para nada marginal, ya que desastres de origen natural ocurridos anteriormente en el país dan cuenta de los enormes costos que acarrean. Mocoa no será la excepción. También es común que cada vez que ocurre un desastre la respuesta del Gobierno Nacional sea sacar un nuevo decreto o una ley que mejore la política de gestión y prevención de desastres, a pesar de que cada cierto tiempo estas catástrofes se repitan.

Aumentan las pérdidas económicas y humanas

La relación entre las pérdidas económicas y humanas se encuentran estrechamente vinculadas. De acuerdo con las estimaciones del Banco Mundial y la corporación OSSO, entre mayor sea el número de afectados, damnificados y muertes en una catástrofe natural; mayores serán las pérdidas económicas tanto en las fuentes de ingreso de las comunidades afectadas, las viviendas, las vías y la infraestructura social.

En los últimos 35 años se han presentado cerca de 40.000 eventos relacionados con desastres de origen natural, de acuerdo a las bases de datos de la corporación OSSO. Estos eventos van desde pequeños incidentes como lluvias, hasta terremotos que han causado graves afectaciones.

Semana Sostenible presenta las catástrofes más recordadas por los colombianos, que no solo han dejado millones de personas afectadas sino pérdidas económicas que ascienden a más de 8,8 billones de dólares desde 1980, de acuerdo con las cifras de la corporación OSSO y las estimaciones realizadas por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Terremoto de Popayán, 1983

El Jueves Santo de 1983 se convirtió en testigo del sismo de 5,5 en la escala de Richter que marcó la historia de la ciudad blanca. Este terremoto dejó un saldo de 300 muertos y más de 10.000 damnificados. En esa ocasión y de acuerdo con las cifras del BID, se calcula que las pérdidas económicas llegaron a 378 millones de dólares (0,98% del PIB de ese año).

Erupción del Volcán Nevado del Ruíz, 1985

La recordada “tragedia de Armero” se asocia con la erupción del Volcán Nevado del Ruíz, ocurrida el 13 de noviembre de 1985. El evento dejó un saldo de más de 20.000 personas muertas y pérdidas económicas por 246 millones de dólares (0,7% del PIB de ese año). Afectó principalmente a los departamentos de Caldas y Tolima.

Terremoto en Páez, Cauca, 1994

El 6 de junio de 1994 un sismo de 6,8 en la escala de Richter sacudió el suroccidente del país. El epicentro fue Páez, Cauca. Se estima que más de 1.100 personas murieron y que las pérdidas económicas llegaron a 150 millones de dólares (0,18% del PIB de ese año).

Terremoto del Eje Cafetero, 1999

Pereira y Armenia fueron las ciudades del eje cafetero más devastadas por un sismo de 6,2 en la escala de Richter con solo 17 kilómetros de profundidad. De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) se generaron pérdidas económicas que alcanzaron 1.590 millones de dólares (1,84% del PIB de ese año), mientras que la cifra de muertos llegó a 1.900. Este se convirtió en el desastre de origen natural más devastador en los últimos 40 años en la historia de Colombia.

Fenómeno de La Niña en 2010 – 2011

De acuerdo con las estimaciones de la Cepal los daños y pérdidas económicas alcanzaron 6.500 millones de dólares, lo que equivale a un 5,7% de los ingresos del país durante esa época. Las inundaciones, deslizamientos, vendavales y otros eventos climáticos asociados con la temporada invernal del Fenómeno de La niña 2010-2011 dejaron más de dos millones de personas damnificadas, según las cifras del Registro Único de Damnificados de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo.

Sin duda, los terremotos son los fenómenos naturales que causan más estragos,  tanto en pérdidas de vidas humanas como en pérdidas económicas. Sin embargo, no se puede dejar atrás el impacto  de eventos de variabilidad climática como el último fenómeno de La Niña, que estuvo enmarcado por inundaciones que causaron pérdidas en infraestructura, bienes agrícolas, ganaderos, cultivos y bosques, que son fuentes de ingreso y autoconsumo para pobladores en áreas rurales.

Los desastres de origen natural relacionados en esta gráfica corresponden a: sismos, inundaciones, avalanchas, incendios forestales, deslizamientos y vendavales.

*Nota: Es importante tener en cuenta el valor del dinero en el tiempo. Es decir, no es lo mismo 378.000 dólares en 1983 a 378.000 dólares en 2017.

La solución: ¿Una nueva política?

Luego de la tragedia de Mocoa algunos congresistas hablan de mejorar las políticas de Gestión del Riesgo. Sin embargo, esto es lo que se ha hecho desde hace 30 años y cabe preguntarse, ¿es esa la solución?

Belisario Betancur: Luego del terremoto de Popayán el gobierno creó el Fondo Nacional de Calamidades con el decreto 1547 de 1984. Esta era una cuenta especial de la Nación, con independencia patrimonial, administrativa, contable y estadística, con fines de interés público y asistencia social y dedicada a la atención de las necesidades que se originaran en catástrofes y otras situaciones de naturaleza similar.

Virgilio Barco: Durante su gobierno se vivió una fuerte oleada invernal y ocurrió el deslizamiento de Villatina en Medellín, donde murieron aproximadamente 500 personas y 1.700 más quedaron damnificadas. Barco creó el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (Snpad) para definir las responsabilidades y funciones de todos los organismos y entidades públicas, privadas y comunitarias, en las fases de prevención, manejo, rehabilitación, reconstrucción y desarrollo a que dieran lugar las situaciones de desastre o de calamidad. En segundo lugar, se buscaba integrar los esfuerzos públicos y privados para la adecuada prevención y atención de las situaciones de desastre o de calamidad y finalmente, garantizar un manejo oportuno y eficiente de todos los recursos humanos, técnicos, administrativos, y económicos que fueran indispensables.

Ernesto Samper: En 1997 se vivió uno de los Fenómenos de El Niño más fuertes en Colombia.  Un año después el presidente Samper expidió el decreto 93 de 1998 que adoptaba el Plan Nacional para la Prevención y Atención de Desastres. Dicho plan debía profundizar en el conocimiento de las amenazas naturales y causadas por el hombre accidentalmente, analizar el grado de vulnerabilidad de los asentamientos humanos y determinar las zonas de riesgo, con el fin de identificar los escenarios potenciales de desastre y formular las medidas para prevenir o mitigar sus efectos.

El segundo objetivo era la respuesta efectiva en caso de desastre. A nivel nacional mediante el trabajo concertado de las entidades técnicas y operativas del sistema y a nivel local con el apoyo a la gestión a través de programas de capacitación técnica y articulación de acciones con la debida orientación de las entidades nacionales responsables. El documento ordenaba la elaboración de metodologías e instructivos para el desarrollo de planes de emergencia y contingencia para escenarios potenciales de desastre que tuvieran en cuenta las características físicas, económicas y sociales de cada región, así como el fortalecimiento de los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja.

También se decretaba una reserva permanente de recursos financieros del Fondo Nacional de Calamidades y de otras entidades del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (Snpad), “a fin de atender a la comunidad afectada por los impactos de los eventos catastróficos que ocurran y apoyar el retorno a la normatividad, mediante obras de emergencia, operativos de emergencia para la respuesta inmediata, apoyo alimentario, menaje básico, vivienda temporal, combustibles y transporte, entre otras”.

El último objetivo tenía que ver con la recuperación rápida de zonas afectadas, evitando duplicidad de funciones entre instituciones estatales y una disminución de los tiempos transcurridos entre la formulación de proyectos, su estudio y aprobación y finalmente su ejecución para la rehabilitación y reconstrucción.

Álvaro Uribe: Durante su gobierno ocurrieron: la erupción del volcán Galeras, fenómenos de El Niño y La Niña, erupción del volcán nevado del Huila y las inundaciones en las cuencas bajas de los ríos Cauca, San Jorge y Sinú.

Debido a esto, el Plan Nacional de Desarrollo 2006 se orientó en la planificación ambiental en la gestión territorial; la gestión integrada del recurso hídrico; el conocimiento, conservación y uso sostenible de la biodiversidad; la promoción de procesos productivos competitivos y sostenibles; la prevención y control de la degradación ambiental y el fortalecimiento del Sistema Nacional Ambiental (Sina) para la gobernabilidad ambiental.

Juan Manuel Santos: Durante su gobierno se han vivido grandes desastres como consecuencia de la ola invernal 2010-2011. También se cuenta el fuerte fenómeno de El Niño a finales de 2015 y principios de 2016 y la reciente tragedia de Mocoa.

Como consecuencia  de la ola invernal a inicios del primer mandato de Santos se creó Colombia Humanitaria, una estrategia del gobierno para conjurar la crisis, encargada de las fases de ayuda humanitaria y rehabilitación a través de una subcuenta temporal como parte del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. Además, se creó el Fondo Adaptación, entidad que está a cargo de la reconstrucción de Gramalote en Norte de Santander, las obras en el canal del Dique y la Mojana y el refuerzo del Jarillón de Cali. Asimismo, surgió la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres como nueva encargada de liderar el tema en Colombia.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.