Foto: Esteban Vega La-Rotta / SEMANA

La comunidad se compromete a sustituir de manera voluntaria el cultivo ilícito, a no resembrar y a no incurrir en actividades asociadas a cultivos ilegales. Solo así se procederá a formalizar las inscripciones de las familias para la sustitución voluntaria.

Si quiere conocer la historia completa de este acuerdo lea Vichada: rumbo a una vida sin coca

Una vez estén formalmente inscritas, las familias erradicarán inmediatamente la totalidad de los cultivos ilícitos y participarán activamente en la construcción, ejecución y seguimiento del Plan Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos.

El gobierno nacional pondrá en marcha un Plan de Atención Inmediata y de Desarrollo de Proyectos Productivos para que las familias tengan ingresos mientras el cacao da frutos. Así mismo, brindará asistencia alimentaria a las familias mediante la transferencia monetaria de 750.000 pesos mensuales hasta por 12 meses.

Se impulsará un protocolo para la verificación de la erradicación y la sustitución voluntaria.

El gobierno podrá desarrollar acciones de erradicación forzosa si una o más familias incumplen los compromisos adquiridos. Las familias que incumplan serán excluidas del programa.

Las familias que no participen del programa y se nieguen a sustituir voluntariamente los cultivos serán blanco de la erradicación forzosa.

En las tierras “sin dueño” (sin un responsable identificable de su establecimiento y sustitución voluntaria), el gobierno, a través de la fuerza pública, procederá a erradicar.

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