Un nativo americano celebra la decisión de las autoridades estadounidenses.
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DW

Las comunidades indígenas de Dakota del Norte, Estados Unidos, llevan meses siendo objeto de una brutal represión por protestar contra la construcción de un oleoducto de 1.886 kilómetros de longitud debajo del río Misuri y del lago artificial Oahe, fuentes de agua potable para la tribu Standing Rock Sioux. El conflicto entre este colectivo y las compañías operadoras de la tubería denominada Dakota Access –Energy Transfer Partners y Sunoco Logistics Partners– ha unido a miles de habitantes originarios de Estados Unidos y a grupos ambientalistas en una lucha contra el controvertido proyecto.

Las estrategias de resistencia parecen estar surtiendo efecto. Este domingo, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, que administra las tierras en cuestión, denegaron el permiso para la construcción de Dakota Access, arguyendo que es necesaria una revisión más exhaustiva del impacto medioambiental de la tubería. "Aunque hemos tenido continuas discusiones e intercambios de nueva información con los Standing Rock Sioux y Dakota Access, está claro que hay más trabajo por hacer”, dijo la subsecretaria del Ejército para Obras Civiles, Ellen Darcy, en un comunicado.

“La mejor forma de completar ese trabajo de manera responsable y expedita es explorar rutas alternativas para el cruce del oleoducto”, agregó Darcy. El anuncio llegó un día antes de que venciera el plazo dado por el Ejército para que los manifestantes abandonasen los predios de la Roca Sagrada, donde indígenas y ecologistas acampan desde abril para impedir la erección del oleoducto. En noviembre, el gobernador de Dakota del Norte, el republicano Jack Dalrymple, había ordenado una “evacuación de emergencia” de los entre 2.000 y 3.000 manifestantes. El presidente de la tribu Standing Rock Sioux, Dave Archambault, se pronunció al respecto.

“No nos oponemos a la independencia energética, el desarrollo económico o las preocupaciones por la seguridad nacional, pero debemos asegurarnos de que estas decisiones se adoptan con las consideraciones de nuestros pueblos” comentó Archambault. Los miembros de la reservación indígena Standing Rock Sioux habían reunido el apoyo de decenas de otras tribus del país en los últimos meses en su oposición a Dakota Access. Con una inversión prevista de 3.800 millones de dólares, ese proyecto prevé llevar medio millón de barriles de petróleo desde los yacimientos bituminosos de Dakota del Norte a una infraestructura ya existente en Illinois.

Desde allí, el crudo podría distribuirse al Golfo de México. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pospuso recientemente la aprobación de los últimos permisos, que hubiesen permitido el inicio de las obras de construcción, a fin de estudiar cambios en el trazado y negociar con los líderes indígenas.

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