‘Un viaje a la Antártida’, narra cómo fue cada expedición y cuáles son las necesidades del lugar más frío del mundo.

Ante un auditorio repleto en el Parque Explora, Rossi habló sobre su viaje a la Antártida, la importancia de este lugar y su protección para el planeta y los retos a los que se enfrenta la humanidad en materia ambiental. La charla se dio en el marco del Hay Medellín, un encuentro que aborda temas de sostenibilidad (ambientales y sociales) y que es un evento adjunto al Hay Festival de literatura y artes que se lleva a cabo en Cartagena. 

Y es que Sergio Rossi es uno de los pocos científicos que ha visitado tres veces la Antartida: la primera en el año 2000, la segunda en 2003 y la tercera en 2013. De estas expediciones surgió el libro ‘Un viaje a la Antártida’, en él se narra la historia de un científico en el continente olvidado, cómo fue cada expedición y cuáles son las necesidades urgentes de los ecosistemas en el lugar más frío del mundo.

La Antártida, explicó Rossi, es un lugar único y prístino en el planeta que tiene vientos que viajan a 250 kilómetros por hora y que puede llegar a tener temperaturas de menos 80 grados. Asimismo, tiene superficies de hielo que, según la época del año, alcanzan un área de entre 6 y 17 kilómetros cuadrados. (Vea: El atlas de la vida en la Antártida)

Estas condiciones extremas y el hecho de que llegar hasta esta zona es supremamente costoso y difícil, han hecho de este un continente olvidado a pesar de ser vital para que la vida como la conocemos siga su rumbo.

Por eso, observar cómo se comportan los organismos y qué cambios los están afectando es clave. A eso precisamente se dedicó Rossi en sus viajes: a mirar con detenimiento y de primera mano qué está pasando con este ecosistema. 

Y es que bajo el hielo, en lo profundo, hay un bosque animal que para este catalán es comparable con los grandes arrecifes del Pacífico y el caribe por ser,  literalmente, un  lugar donde animales como esponjas, corales, erizos, entre otros organismo, se unen y forman estructuras similares a las de un bosque terrestre. A esto se suman otros organismos más grandes como ballenas, pulpos y peces y los animales que viven en la superficie de la Antártida: osos polares, focas, pingüinos y albatros, entre otros. 

Todas estas especies dependen de que el frío se mantenga en las condiciones en las que ha estado siempre. Pero esa no es la realidad: "en la Antártida existen varios focos de corrientes profundas frías que recorren todo el planeta. En estos recorridos crean unas cintas que regulan el clima. El problema es que cuando la atmósfera varía, que es lo que está sucediendo, las corrientes varían y eso hace que la temperatura de todos los países cambie", dijo Rossi.

Añadió que otro gran problema de este fenómeno de cambio de las corrientes es que los científicos no saben cuándo el calentamiento va a comenzar a derretir aceleradamente los glaciares. Cuando esto suceda, nos enfrentaríamos a dos grandes problemas: el primero, que se perdería el 90 por ciento del agua dulce del mundo que contienen los glaciares; y segundo, que el planeta se calentaría más de dos grados lo que supondría que los países costeros sufrirían y países como Bagladesh y ciudades como San Francisco desaparecerían.

Rossi repitió una y otra vez que todos estos ejemplos son para transmitir un mensaje a los gobiernos, la academia, las empresas pero, sobre todo, a los ciudadanos del común; "todo lo que pase en la Antártida va a influir directamente en el clima planetario y local".

Daño colateral

Rossi también dejó claro que, a pesar de lo que digan los medios o los gobiernos, el medioambiente no está de moda y eso se ve reflejado en algo tan sencillo como que nadie, ni siquiera los ambientalistas, o muy pocos, están dispuestos a dejar sus ‘commodities’ por preservar y proteger el planeta.

También, afirmó que el medioambiente se ha vuelto un daño colateral y que así será en la Antártida con temas como petróleo, pesca y turismo por ser un lugar que no ha sido tocado por el hombre. 

Concluyó la conferencia con un contundente: "es hora de actuar. No solo porque sea lo correcto, sino porque, así digan que no, tenemos la tecnología necesaria para revertir procesos de contaminación graves". Sin embargo, aclaró que ese actuar depende en gran parte de una voluntad política que, hasta ahora, no se ha dejado ver.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.