La Amazonía continúa siendo la zona en mayor peligro.
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AFP

En Colombia la deforestación sigue rampante. Esa es la preocupante conclusión del informe sobre el tema que presentó este viernes el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). En 2014 se tumbaron 140.358 hectáreas de bosque, lo que significa un aumento del 16% con respecto a las cifras de 2013. Según el Ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, las principales causas de este fenómeno son la minería ilegal, la tala indiscriminada, la “potrerización” de terrenos para la ganadería, los cultivos de uso ilícito y los incendios forestales.

Los datos del IDEAM indican que la Amazonia es la región más afectada por la deforestación. Allí desaparecieron 63.280 hectáreas el año pasado, es decir, el 45% del total de todo el país. A pesar de ello, Vallejo aclaró que esta fue al mismo tiempo la única zona del país en la que se presentó una reducción, en este caso del 8%, en comparación con 2013. La región andina, donde habita el 70 por ciento de los colombianos, ocupó el segundo lugar con 33.679 hectáreas deforestadas. (Vea: En el mundo hay 422 árboles por persona)

El informe también contiene hallazgos interesantes como que el 61% de la deforestación se concentra en los departamentos de Caquetá, Antioquia, Putumayo, Chocó y Norte de Santander. También muestra que 753 municipios del país registraron al menos una hectárea deforestada el año pasado, aunque solo en 20 se tumbó más de la mitad de los bosques que desaparecieron el año pasado.

Más allá de la magnitud de estas cifras, la gran pregunta es qué acciones está tomando el país para detener este fenómeno. Si bien están plenamente identificadas las causas de la deforestación, hasta el momento el Estado no ha logrado desplegar unas estrategias efectivas para erradicarlas. A pesar de los decretos presidenciales y de la persecución policial, la minería ilegal, la tala indiscriminada, los cultivos ilícitos, la “potrerización” y los incendios forestales siguen arrasando la biodiversidad del país. (Vea: La huella de 45 años de cultivos de coca)

De hecho, el director del IDEAM, Ómar Franco, reconoció durante la presentación del informe que muchas de las alertas tempranas que emitió esa entidad señalando las zonas más vulnerables coincidieron con las áreas que posteriormente resultaron deforestadas. Sin embargo, el ministro Vallejo defiende la gestión que ha hecho el gobierno en temas como los decretos de trazabilidad de la madera y del oro para evitar su comercio ilegal, los planes de sustitución de cultivos ilícitos y el fortalecimiento de la lucha policial en contra de estos delitos. Aun así, admite que falta mucho por hacer porque “técnicamente es muy complejo controlar todo el territorio para detener la deforestación”.

En los últimos 25 años, Colombia ha perdido 6.2 millones de hectáreas de bosque primario. En 2015, tan solo por cuenta de los incendios forestales, han desaparecido otras 104.000, lo cual permite asegurar que la tasa de este año va a ser superior a la de 2014. Aunque el gobierno ha conseguido importantes recursos de cooperación internacional para financiar programas de reforestación y de protección de la Amazonía, esto no parece suficiente para acabar con este fenómeno. (Vea: Muebles ecológicos que crecen en los árboles)

Ante este preocupante panorama, y de cara a la COP21 en la que el país formalizará su compromiso de reducir en un 20% sus emisiones contaminantes hacia 2030, urge una mayor efectividad en las estrategias para reducir la deforestación. En ese sentido, cabe preguntarse si aparte del necesario fortalecimiento institucional, es hora de involucrar otras variables que aborden este complejo problema desde un enfoque más integral.

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