Desde hace décadas el medio ambiente, su conservación y cuidado ha sido una de las preocupaciones de un pequeño grupo de la población. A medida que han pasado los años este grupo se ha vuelto más numeroso y cada día son más personas las que están involucradas con el cuidado de su entorno, ya sea perteneciendo a una organización o realizando pequeñas acciones en su diario vivir.

Gran parte de este cambio de mentalidad para la protección de la naturaleza se dinamizó en 1975, fecha en la que las Naciones Unidas señalaron cada 26 de enero como el Día de la educación ambiental. Tal resolución fue resultado del “Seminario Internacional de Educación Ambiental”, en el que participaron más de setenta países, y en el que se publicó la ‘Carta de Belgrado’, un documento que estableció las metas, objetivos, destinatarios y directrices básicas de la educación ambiental para el mundo.

Pero fue tres años antes, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente celebrada en Estocolmo, donde se debatió la importancia de cuidar el medioambiente y de la necesidad de establecer “unos principios comunes que ofrecieran a la sociedad una inspiración y guía para preservar y mejorar nuestro entorno. Las posteriores conferencias internacionales.

El objetivo de esta fecha es identificar problemáticas ambientales en todos los niveles y crear conciencia en las personas y los gobiernos de la necesidad de conservar y proteger el medio ambiente.

¿Qué es educación ambiental?

El concepto de “educación ambiental” fue definido por primera vez en 1969 por William Stapp, doctor de la Universidad de Míchigan, quien se refirió a esta como una “forma de concienciar a la población a través de la educación, a la vez que se espera que los gobiernos empleen las energías alternativas para aprovechar los factores ambientales y no alterar el medio”.

En la práctica, la educación ambiental es un proceso participativo, que busca despertar en la población una conciencia que le permita identificarse con la problemática ambiental sea está a nivel local o a nivel global. Con la enseñanza de teoría y actitudes que llevadas a la práctica intentan llegar a la formación de una nueva ética, que reconozca las relaciones del hombre con sus congéneres y con la naturaleza, además de necesidad de transformaciones en las políticas de los gobiernos para el cuidado del entorno.

A pesar de que se han llevado a cabo varias reuniones que han retocado los postulados de la ONU para la educación ambiental. Desde la Carta de Belgrado, que data de octubre de 1975, los Objetivos de la Educación Ambiental a nivel mundial son 12. Estos van desde la ayuda para sensibilización y la comprensión básica del medio ambiente, hasta la distinción de las causas que alteran el ambiente y el reconocimiento de la importancia del impacto que ejercen los diferentes modelos económicos en el ambiente.

Sin duda, la declaratoria del día mundial de la educación ambiental fue un hito para la defensa del medioambiente y por qué no de la actitud un poco más abierta de algunos gobiernos para mejorar las condiciones de un entorno cada vez más deteriorado, tal como se evidenció en la pasada COP 21.

Sin embargo, no hay que olvidar que la educación ambiental más allá de estar solo en la esfera gubernamental, parte desde las pequeñas acciones que podemos realizar a diario e nuestro hogares y de lo que podamos enseñar a los más pequeños teniendo en cuenta que solo tenemos un planeta y que si no cuidamos de é quizá no haya un futuro para las próximas generaciones.

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