El día mundial del medioambiente es una fecha que año a año ha ido ganando relevancia desde que comenzó a celebrarse en 1974, desde entonces esta conmemoración se ha convertido en una plataforma mundial de divulgación pública con amplia repercusión en todo el globo.

Como es usual la celebración viene acompañada por un lema y este año la temática central escogida por la ONU es “Conectar a las personas con la naturaleza”, la invitación es a que las personas salgan al aire libre, aprecien la belleza de la naturaleza y reflexionen sobre lo mucho que dependen de ella.

Y es que quizá muchas personas de las ciudades no reconozcan dicha conexión, pero miles de millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo pasan su jornada diaria “en conexión con la naturaleza” y son plenamente conscientes de que dependen del suministro de agua natural y de que la naturaleza les provea de su modo de subsistencia gracias a la fertilidad del suelo.

Asimismo, el avance del cambio climático nos está ayudando a entender las formas en que los sistemas naturales sostienen nuestra prosperidad y bienestar. Por ejemplo, los océanos, bosques y suelos del planeta actúan a modo de enormes reservas de gases de efecto invernadero; los agricultores y pescadores aprovechan los recursos naturales para suministrarnos alimentos; y los científicos desarrollan medicamentos a partir del material genético derivado de los millones de especies que componen la impresionante diversidad biológica de la Tierra.

Sin embargo, la ONU hace un llamado a apreciar los dones que otorga la naturaleza a los que muchas veces es difícil otorgar un valor monetario, pero que son extremadamente valiosos y los que los seres humanos no suelen valorar hasta que pasan a ser un bien escaso. Tal es el caso de los llamados servicios ecosistémicos que abarcan desde la actividad de los insectos que polinizan los árboles frutales de los huertos californianos, hasta los beneficios espirituales, para la salud o en términos de ocio que aporta hacer senderismo por un valle del Himalaya.

Anímese y salga a conectarse a la naturaleza

  • Únase al número creciente de ciudadanos científicos, cada vez hay más aplicaciones para teléfonos inteligentes que permiten registrar las observaciones y ponerse en contacto con personas capaces de identificar las distintas especies.
  • Quítese los zapatos, “ensúciese” los pies y las manos.
  • No se limite a contemplar, haga una excursión y déjese guiar por el oído y el olfato.
  • Contribuya a reverdecer el entorno urbano colocando plantas en su calle o en un espacio abandonado, o instalando una jardinera en la ventana.
  • Y recuerde que su actividad no tiene por qué verse restringida a la jornada de este 5 de junio.

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