Arriba: guepardo y pantera. Abajo: leopardo y jaguar.

El leopardo, el guepardo y el jaguar hacen parte del grupo de los grandes felinos de la naturaleza. Aunque a primera vista son muy parecidos, lo cierto es que existen enormes diferencias entre ellos, desde el tamaño y las manchas de la piel hasta el lugar geográfico donde se encuentran. Y cada uno goza de una cualidad única en el mundo animal.

  1. Leopardo (África e India)

La piel de leopardo es amarilla y de motas oscuras, pero más pequeñas que las del jaguar y, a diferencia de las del guepardo, rectangulares. Es el felino más pequeño de los tres y, pese a ello, el más fuerte para su tamaño (en términos proporcionales), incluso más que el león. El leopardo puede subir a un árbol una presa tres veces superior a su peso, lo que jamás podría hacer un león, un jaguar y mucho menos un guepardo. Esta cualidad se la debe a la resistencia de sus garras y a la musculatura de su espalda. (Vea: Cinco animales que jugaron a ser David y Goliat)

Un leopardo promedio pesa 70 kilos y mide 1.55 metros, pero pueden alcanzar los 90 kilos y medir 1.90 metros de la cabeza hasta la cola (el tamaño de un perro de raza grande). En este sentido, pueden alcanzar a subir a un árbol una presa de hasta 270 kilos (el tamaño de una cebra adolescente o de un venado adulto). El leopardo habita los bosques, las selvas y las sabanas africanas, lo cual lo hace muy adaptable.

  1. Jaguar (América)

La piel del jaguar es color amarillo anaranjado y sus motas rectangulares bastante grandes. Su piel suele ser más fina o lúcida que la del leopardo y del guepardo, quizá porque el pelo es más corto. De los tres felinos, es el más robusto y musculoso, alcanzando los 100 kilos, y mide hasta 1.80 metros.

Como el leopardo, también goza de una fuerza única: la mordida más poderosa de todos los felinos y la segunda más poderosa de todos los mamíferos (después de la hiena), por lo que es capaz de atravesar un cráneo con sus dientes hasta alcanzar el cerebro, y de ahí que la estructura ósea de su cabeza sea más robusta, un poco parecida a la de un perro pitbull. Esto le permite cazar tortugas, cocodrilos y caimanes. (Vea: Animales que parecen sacados de la ciencia ficción)

El jaguar habita los bosques y las selvas y recorre todo el continente de norte a sur. Es usual verlo cazar caimanes y capibaras en la orilla de los ríos amazónicos, donde inclusos se sumerge para lograrlo.

  1. Guepardo (África)

La piel del guepardo, también conocido como «Cheetah» (en inglés), es muy amarilla con motas redondas bastante pequeñas (parecidas a las de un perro dálmata). También tiene una marca distintiva en el rostro: dos rayas que salen de los ojos y van hasta el cuello, lo que funge de gafas para desviar los rayos del sol y así divisar las presas en las planicies africanas.

Es el más grande de los tres en longitud (dos metros) pero el más pequeño en musculatura o, mejor dicho, el más débil (nunca supera los 60 kilos). Pero como los antes mencionados, también goza de una cualidad única: la velocidad. Es, incluso, el animal terrestre más veloz. 

El guepardo es un atleta de nacimiento, pudiendo alcanzar los 115 kilómetros por hora en tres segundos. Por eso goza de una espina dorsal casi plegable, que funciona como un resorte, y de unas garras que jamás se retractan para la tracción sobre el suelo. También la cola más larga de los tres felinos, lo que le permite un equilibrio envidiable: puede cambiar de dirección a 90 grados en una fracción de segundo sin caerse o siquiera resbalarse gracias a sus garras irretractables. A máxima velocidad, cada zancada de un guepardo puede alcanzar a cubrir hasta ocho metros. Por eso suele encontrársele en espacios abiertos: planicies y sabanas, donde puede cazar a toda velocidad el tipo de venado que habita estos entornos, la gacela Thomson, que alcanza los 96 kilómetros por hora.

4. Pantera

La pantera puede ser un leopardo o un jaguar de color negro con motas también negras difícilmente distinguibles. Se distingue una pantera jaguar de una pantera leopardo por la estructura del cráneo y la musculatura o, mejor dicho, por el tamaño.

Se trata de un defecto genético llamado melanismo (exceso de pigmentación oscura en un animal). Puede abarcar otras especies de felinos e, incluso, de la fauna en general, pero es muy común en el leopardo y el jaguar.

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