El pasado 6 de noviembre comenzó en Bonn, Alemania, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP23), un evento que reúne a los representantes de casi 200 países para hablar sobre uno de los temas más urgentes de la actualidad: la lucha contra el calentamiento global. 
La alarma está justificada. La primera noticia que se conoció durante la apertura de la Conferencia fue un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que señala que 2017 será el año más cálido registrado en ausencia del fenómeno de El Niño desde el inicio de los registros.
La importancia de la reunión radica en que ocurre dos años después de que se firmara el histórico Acuerdo de París. Por primera vez desde que se comenzó a hablar de este tema, la mayoría de países del mundo coincidieron en que el aumento de la temperatura está amenazando la supervivencia de los humanos en el planeta y fijaron compromisos concretos para contenerlo en menos de 2ºC respecto a la era preindustrial.
Colombia jugó un papel destacado durante esas negociaciones y asumió la responsabilidad de reducir el 20 % de sus emisiones contaminantes en 2030. Una meta ambiciosa si se tiene en cuenta que el país es uno de los que menos aporta a escala mundial, pero necesaria en la medida que está entre las naciones más vulnerables frente a los efectos del calentamiento global.
Lo que se espera es que en Bonn los países "rindan cuentas" sobre las acciones realizadas hasta el momento y hablen sobre sus futuras iniciativas en este aspecto. ¿Cómo llega Colombia a esta nueva ronda de negociaciones? Semana Sostenible habló con Mariana Rojas, la encargada desde la dirección de Cambio Climático del ministerio de Ambiente de liderar las políticas en este frente.
SEMANA SOSTENIBLE: ¿Cómo llega Colombia a la COP23?
 
MARIANA ROJAS: El país viene de un proceso de planificación que empezó en 2007 con algunos proyectos y que hoy se ha consolidado en una política más organizada bajo el entendimiento de que el cambio climático no es solo un asunto ambiental, sino que tiene impacto sobre la economía y la sociedad. Por eso todos los sectores tienen importantes contribuciones que hacer. 
Para las negociaciones de París llegamos con seis lineamientos generales relacionados con la adaptación al cambio climático, la estrategia de desarrollo bajo en carbono, la lucha contra la deforestación, la protección financiera frente a eventos naturales extremos, el financiamiento climático y la política de gestión del riesgo. Tras el anuncio de nuestro compromiso, empezamos a definir detallles y a identificar herramientas para implementar esas acciones en los territorios.
S.S.: ¿Qué se ha logrado hasta ahora?
M.R.: Hay que tener en cuenta que el Acuerdo de París iba a entrar en vigor en 2020, pero el plazo se adelantó porque la mayoría de países lo ratificaron en menos de un año. Esperamos que a mediados del otro año podamos tener toda la reglamentación necesaria para empezar a cumplir nuestros compromisos. 
Sin embargo, tenemos dos logros importantes para mostrar. El primero es la creación del Sistema Nacional de Cambio Climático que articula a alcaldías, gobernaciones, institutos y corporaciones ambientales y ministerios en torno a este tema. El otro es la generación de importantes herramientas de información como el inventario de gases de efecto invernadero y el análisis de vulnerabilidad a escala departamental. Eso no existía hace cinco años y es la base fundamental para que los actores puedan tomar decisiones acertadas en los territorios.
S.S.: ¿Por qué Colombia no ha ratificado el Acuerdo de París?
M.R.: En julio pasado se surtieron los cuatro debates en el Congreso en los que fue aprobado por unanimidad. Luego fue expedida la ley 1844 de 2017 que lo ratifica y ahora mismo está en control constitucional por parte de la Corte. Es importante que ese tribunal se pronuncie pronto para darle una última revisión adicional y finalmente depositar ese instrumento en la próxima Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York a mediados del año entrante. Se ha demorado un poco el proceso, pero son los trámites normales que ocurren en Colombia.
S.S.: Hace poco, su antecesor en el cargo, Rodrigo Suárez, dijo que la lucha contra el calentamiento global en Colombia se ha enfocado únicamente en el control de la deforestación y se han dejado de lado los otros frentes de trabajo, ¿qué piensa de esa afirmación?
M.R.: La deforestación sí es una prioridad, pero paralelamente hay avances en temas como la estrategia de desarrollo bajo en carbono. Por ejemplo, ya existe la Comisión Intersectorial de Cambio Climático que reúne a siete ministerios y a Planeación Nacional en la identificación de las medidas que cada sector tiene que ejecutar para reducir el 20% de las emisiones. Ya hay 43 líneas de acción definidas que suman el 17%. Hay que hacer un esfuerzo adicional, pero lo importante es que el compromiso de Colombia contra el cambio climático sigue firme en todos sus componentes.
S.S.: ¿Cómo ven desde su oficina el tema de la deforestación, que el año pasado aumentó 44% con respecto a 2015?
M.R.: El control de la deforestación es liderado por la oficina de bosques del ministerio, aunque todas las direcciones participamos en la construcción de las políticas en ese tema. Para nosotros el tema es clave porque es la principal estrategia para reducir emisiones contaminantes, pero también entendemos que las circunstancias que está pasando el país en términos de posconflicto permiten redefinir cuál debe ser esa nueva configuración de los territorios que permita que la gente pueda vivir de los bosques sin necesidad de tumbarlos. Ese es el gran reto en este momento.

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