Amylkar Acosta.

La alta competitividad energética y la gran biodiversidad del país fueron dos de los puntos positivos mencionados por Amylkar Acosta, ministro de Minas y Energía, en su intervención durante  en el Foro “Hacia una economía verde: alternativas globales y locales”,  centrado en la discusión sobre cómo hacer que las ciudades e industrias  integren la sostenibilidad como columna vertebral del desarrollo económico, político y social.

Aunque optimista en su discurso, el ministro admitió que existían “motivos para preocuparnos (en el país)” en cuanto al componente ambiental, indispensable en toda esta ecuación. La alta vulnerabilidad a los efectos del cambio climático y el elevado número de conflictos ambientales fueron dos de las realidades que Acosta expuso para ejemplificar esta situación.

Asimismo, el ministro hizo énfasis en la necesidad de ampliar la canasta energética “migrando hacia las energías alternativas, preferiblemente aquellas renovables”.

En este punto, se refirió a “fortalecer las políticas y acciones para que no se queden en letra muerta disposiciones como el documento Conpes 3700 que estableció una estrategia de Colombia para el desarrollo bajo en carbono”.

En cuanto a la producción de energía el ministro exaltó el aprovechamiento del gas metano que proviene de la explotación de los mantos de carbón. Una medida recién adoptada por el gobierno, haría posible que este tipo de gas, que hasta el momento se está concentrando en la atmósfera, pueda ser utilizado como fuente de energía.

El conversatorio reunió a representantes de Siemens, Codensa y el Comité Colombiano del Consejo Mundial de Energía quienes hablaron sobre estos temas, la economía verde y el desarrollo de ciudades inteligentes.

¿Qué es economía verde?

Los expertos expusieron y concordaron en diferentes componentes que hacen parte de la economía verde, la cual está basada en ciudades e industrias que utilizan energías poco contaminantes.

Agustín Escobar, vicepresidente regional del Sector Infraestructura y Ciudades de Siemens, reiteró la posición del ministro y exaltó la importancia de introducir energías renovables en la optimización de la infraestructura, el acceso a la salud y la eficiencia energética.

Dione Vega, gerente regional de Marketing, Estrategia y Ventas del mismo departamento y empresa que Escobar, inició su intervención citando a Jeremy Rifkin y su trabajo La tercera revolución industrial.

Este se basa en la transición de energías convencionales a renovables; la creación de edificaciones más eficientes; el almacenamiento de energía y en transporte público menos contaminante.

Vega agregó que los combustibles fósiles son el actual pilar de la economía pero que esta realidad es insostenible, sobre todo porque está sujeta a variables como el crecimiento demográfico y la concentración de las personas en las ciudades.

Un punto clave de su intervención y presentación de esta nueva revolución industrial es la creación de microcentrales eléctricas en edificios, casas y comercios. Este sistema se conoce como autogeneración y consiste en producir energía equipando a la infraestructura para aprovechar las fuentes solares o térmicas, con la posibilidad de devolver excedentes energéticos a la red.

David Acosta, gerente general de Codensa, se concentró en el tema del transporte público. Acosta dijo que las afectaciones de la salud de las personas que los vehículos que funcionan con combustibles fósiles producen, y la volatilidad de los precios de estos, hacen necesario migrar hacia los vehículos eléctricos.

El representante de Codensa se refirió a iniciativas como el proyecto piloto de taxis eléctricos en Bogotá y la posibilidad de convertir a TransMilenio en un sistema que funcione con este tipo de energía. 

Finalmente, Daniel Díaz, representante del Comité Colombiano del Consejo Mundial de Energía se refirió a las Smart Grids o Redes Eléctricas Inteligentes. Este sistema se basa en tres puntos: la integración de la Tecnologías de la Información (Tics); el uso de la energía renovable y el transporte público y privado.

Lo primero contribuiría a la participación ciudadana por medio de plataformas que faciliten, por ejemplo, la veeduría sobre políticas públicas. Lo segundo con el fin de producir menos emisiones contaminantes y hacer un uso más eficiente de la energía. Este punto tiene una relación estrecha al replanteamiento del transporte público, puesto que Díaz, concordó en que el modelo debe migrar hacia la utilización de vehículos eléctricos. 

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.