A inicios del febrero del 2015 un incendio de increíbles proporciones  cubrió a gran parte de Bogotá con una espesa nube de humo y cenizas, la zona afectada se ubicó en la localidad de San Cristóbal y afectó la extensa reserva ecológica del oriente de la capital. Ese hecho desencadenó que un grupo de ambientalistas decidieran tomar cartas en la protección de los Cerros Orientales de Bogotá, en ese momento nació el ‘Ejército de La Tierra’.

Pero más allá de quedarse en un cúmulo de buenas intenciones el colectivo buscó establecer un dialogo con las instituciones públicas, a través de la Secretaría de Ambiente y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), para generar todo un movimiento en pro de la restauración de uno del pulmón verde más grande de Bogotá.

Ese trabajo de casi dos años se convirtió en la campaña #MisCerrosMiCiudad, un piloto que inicia con una siembra de árboles para que los ciudadanos se apropien de dicho espacio a través de la conservación y recuperación del ecosistema. “La ganancia de todo esto es poder generar el vehículo para que la gente se conecte con los cerros y participe en procesos de restauración. Este es el piloto para poder mostrar que instituciones públicas y sociedad civil pueden generar un acuerdo para generar mecanismos que puedan escalar procesos de apropiación a través de la restauración”, asegura Joaquín Caraballo, vocero del colectivo Ejército de la Tierra.

Si bien la primera actividad será una siembra de árboles, la idea es que las personas conozcan el ecosistema y lo sientan como propio. Esto se da en un marco en el que las metas del país en materia de restauración ecológica son ambiciosas pero en la que no existe una articulación y un presupuesto claro sobre qué se va a restaurar.

Por eso el Ejército de la Tierra impulsa esta iniciativa para que los sectores público y privado privado pongan los recursos, inicie la restauración de los cerros y exista una vigilancia a largo y mediano plazo. Este último punto estará a cargo de estudiantes de colegios y universidades para que el programa de restauración arroje los resultados esperados, “nuestra meta es que la sociedad civil se empodere y pueda hacerse cargo de restaurar al menos 1.000 hectáreas en dos años”, puntualiza Caraballo.

El primer piloto se hará en el barrio La Perseverancia, así colegios que están en medio de un entorno social complejo serán los que empezarán a ir a la zona destinada para la siembra y a tener contacto con la naturaleza.  Un proceso que de ser exitoso se replicará a lo largo de los 35 kilómetros que componen los Cerros Orientales.

Un largo proceso

“Lo principal es tener un diálogo con las entidades distritales  para facilitar el proceso de restauración. En esto participan también los colegios, a través de sus profesores identifican la zona y se comunican con las entidades para poder intervenir en ellas”, explica Caraballo. Sin embargo, el proyecto también cuenta con la colaboración de organizaciones que llevan años resguardando los cerros como los Amigos de la Montaña y la Fundación Cerros Orientales. Y es que será esta última organización a través de la que se seguirá conectando a las personas para hacer seguimiento y para aportar recursos.

En lo que respecta a la sostenibilidad del proyecto se estableció una plataforma de crowdfounding para recibir donaciones y a través de la página web de la Fundación Cerros Orientales se realizará un reporte de las intervenciones que se vayan realizando para tener transparencia sobre la destinación de los fondos.

Asimismo, la Red de colegios de los cerros, las universidades adscritas a la iniciativa y la red de Jóvenes de Ambiente del Ministerio de Ambiente, estarán a cargo de hacer presión política para que las entidades públicas sigan cumpliendo y brinden más áreas priorizadas para sembrar.

La primera batalla del Ejército de la Tierra será a las 9 de la mañana de este 22 de abril, cuando se sembrarán 200 árboles y se establecerá el compromiso para seguir restaurando, porque como lo asegura Caraballo “será un compromiso de largo plazo porque no puedes sembrar y abandonar”.

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