Sequía en Paz de Ariporo a comienzos de 2014.

La mayor frecuencia en la presentación de cambios climáticos extremos afecta la agricultura, incrementa la pérdida de ecosistemas y genera el desplazamiento de personas. La población humana con menos oportunidades será la más afectada.

Según Sharon Friel, profesora de Salud Pública de la Universidad Nacional de Australia, las ciudades costeras están enfrentando los mayores riesgos por inundaciones y maremotos, lo cual genera daño a la infraestructura local y afectación directa a la población. Es de recordar que, al final del 2012, Filipinas fue devastado por el tifón Haiyan, el cual afectó 16 millones de personas, mató a 6.096 y desplazó a 4.1 millones de seres humanos. Este evento meteorológico arrasó además con 1.1 millones de casas. Haiyan puso en evidencia que la mayoría de la gente pobre del país fue la más afectada, porque es la que vive en las zonas de mayor riesgo y cuenta con la infraestructura de peor calidad.

Tifón Haiyan.

Casas de mala calidad, que además no contemplan sistemas de evacuación ante emergencias climáticas, causan una mayor afectación a la población humana que se enfrenta a un huracán. La inundación que sufrió Nueva Orleans en 2005 y la ola invernal que afectó a Colombia entre el 2010 y el 2011, son buenos ejemplos sobre lo que puede pasar cuando hay un sector de la población en desventaja.  Situaciones similares suceden cuando ocurren olas de calor, terremotos o incendios. Las clases económicas menos favorecidas y los grupos étnicos minoritarios son los más afectados.

Los sistemas agrícolas están también bajo riesgo. Situaciones climáticas extremas desafían la viabilidad de la agricultura en diferentes regiones del planeta y, de paso, afectan a la población humana asociada. En 2003, numerosos incendios forestales en el este de Australia dieron cuenta de miles de cabezas de ganado y destruyeron numerosos asentamientos humanos. Esta situación se repite de forma generalizada en todo el planeta. Por ejemplo, en la actualidad, la sequía arrasa con ganaderías de subsistencia en la costa Caribe colombiana.

Inundación de Nueva Orleans.

Para Friel, la presión climática y económica sobre las comunidades rurales ha generado una crisis financiera, que ha conllevado al cierre definitivo de muchas empresas rurales y al estancamiento histórico de los campesinos.

Es evidente que el cambio climático también afecta la seguridad alimentaria. Por ejemplo, un informe reciente de la Academia Científica de Australia concluye que, entre 2005 y 2007, el precio de los vegetales se incrementó en un 33 por ciento en el mercado local australiano. En todas las latitudes, el incremento de precios en los alimentos afecta primordialmente a la población de menor capacidad adquisitiva.

No cabe duda que el cambio climático incrementará la desigualdad social, al afectar el estatus económico, geográfico, social y de salud pública de la población.

Inundación de la Guajira.

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