Se estima que para el 2021 Costa Rica emitirá 22 millones de toneladas de CO2 y se espera reducir cinco millones anuales con proyectos de energía y transporte sostenible.

El modelo de desarrollo de un país de 4.880.826 habitantes está basado en el aprovechamiento de su biodiversidad como eje central de sus políticas y sus servicios. En el año 2008, bajo la ley 8640, se creó en Costa Rica la Fundación Banco Ambiental (FUNBAM), en la que está inscrito el primer Banco de CO2 del mundo, enfocado en mitigar el cambio climático y alcanzar el desarrollo bajo en carbono.

Pareciera un  mecanismo complejo, pero en palabras castizas, se trata de capturar los gases efecto invernadero de la atmósfera, específicamente el Dióxido de carbono, y fijarlos de alguna manera. Así lo explica Roberto León Gómez, Subdirector de desarrollo local y cambio global de Fundación Natura de Colombia, encargada de trabajar por la conservación de la biodiversidad y el mejoramiento de la calidad de vida a partir de usos sostenibles. “En el caso de Costa Rica se captura principalmente a través de los árboles. Así como nos lo enseñaron en el colegio: los árboles atrapan el CO2 con ayuda del sol, descomponen la molécula y generan oxígeno. El carbono ellos lo almacenan en sus tejidos, en las hojas, la madera, las raíces y despiden Oxígeno”.

El BanCO2 de Costa Rica no maneja dinero, sólo títulos de Dióxido de carbono. Al momento cuentan con 1.2 millones de toneladas de CO2 consignados por el fondo de financiamiento forestal de la nación. Lo que busca es ser un instrumento que acerque a oferentes y demandantes de créditos de carbono y brindar asesoría a proyectos que quieran reducir o compensar emisiones de CO2.

“Más allá del impacto que estamos produciendo en el ecosistema, nuestra finalidad también es demostrar que es posible realizar proyectos que reduzcan las emisiones de CO2. Apuntarle a ser eco competitivo. Si un país como Costa Rica puede ser neutral en el 2021, entonces es seguro que Noruega lo será en 2030 y Alemania en el 2050. Se acabarían las excusas basadas en el tamaño de la economía o el nivel de desarrollo para no actuar ante el cambio climático global. El país ha invertido $500 millones en 20 años para pasar del 21% del territorio cubierto de bosques a 52.4% en el 2013,  ese es nuestro activo de partida”, afirma René Castro, Ministro de Ambiente y Energía del país.

Los gases efecto invernadero se emiten en varias formas. La combustión es uno de los principales productores  de CO2. Los carros, el trabajo de las industrias y fábricas, la deforestación y posterior quema de la madera generan un impacto muy negativo en el medio ambiente. “Entre el 15 y el 30 % de las emisiones de estos gases se debe a la deforestación. Un proceso muy negativo que genera pérdida de la biodiversidad de un territorio, escasez de agua, incremento de los desastres naturales, entre otros traumas ambientales” comenta Roberto León Gómez, quien además valora el esfuerzo de los costarricenses por enfocar sus políticas y su turismo en propuestas sostenibles, lo que les ha valido la mirada de muchos otros países por su modelo de trabajo.

Se estima que para el 2021 Costa Rica emitirá 22 millones de toneladas de CO2 y se espera reducir cinco millones anuales con proyectos de energía y transportes sostenibles. Además de  compensar los otros 17 millones anuales con proyectos forestales. En la actualidad cuentan con instrumentos financieros y de medición sofisticada en el tema forestal, pero en cuanto a los otros sectores, que también funcionan como mitigadores de cambio climático, todavía hay mucho trabajo que hacer. La iniciativa es el primer gran paso.

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