Miles de 'suspiros de campo' (nolana parradoxa) en tonos violetas y blanco; 'añañucas' amarillas (rhodophiala rhodocirion); 'garras de león' (bomarea ovallei); y 'patas de guanaco' (calandrinia Longiscapa). Adornan desde esta semana uno de los lugares más áridos del mundo, el desierto de Atacama en Chile.



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El fenómeno de El Niño es el causante de dicha anomalía, las intensas lluvias registradas en el territorio austral a principio de este año, que dejaron como saldo 30 muertos gracias las inundaciones, brindaron la cantidad suficiente de agua y nutrientes para que florecieran estas miles de especies de flores en un lugar que por esta época registra temperaturas superiores a los 40 grados centígrados.


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"Este año ha sido particularmente especial, porque la cantidad de agua que ha caído ha hecho que sea tal vez el más espectacular de los últimos 40 o 50 años", dijo a la agencia AFP Raúl Céspedes, museólogo y académico de la Universidad de Atacama.


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"Cuando uno piensa en desierto, piensa en absoluta sequedad, pero hay un ecosistema que está latente y esperando para que ciertas condiciones se produzcan", como la caída de agua, altas temperaturas y humedad, explica Céspedes.

Las floraciones han logrado que aumente el turismo en la región donde se ha registrados un incremento del 40% en el número de visitantes. "Dos floraciones en el año es algo muy inusual en el desierto más árido del mundo y eso es algo que hemos podido disfrutar en nuestra primavera, junto a gente de todo el mundo", agrega Daniel Díaz, director regional de Servicio Nacional de Turismo de la Región de Atacama.


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Un espectáculo maravilloso causado por los bruscos cambios en el clima atribuidos al cambio climático, una paradoja difícil de explicar.

*Con información de AFP