Durante décadas el conflicto armado colombiano hizo que estas maravillas naturales permanecieran olvidadas. (Foto: Carlos Bernate / SEMANA)

Por: María Fernanda Lizcano / Periodista de Semana.com

Siempre han estado ahí: desarrollándose en silencio. Allí, en El Peñón (Santander) crece el que sería el más grande hallazgo que podría tener Colombia en biodiversidad subterránea. Decenas de cuevas únicas que apenas están siendo estudiadas, especies de animales de los que, al parecer, no hay registro alguno en el mundo y fuentes de agua dulce también desconocidas y que se protegen entre rocas.

El descubrimiento de estas maravillas naturales se debe a Jesús Fernández, un explorador y espeleólogo hispano-suizo que llegó en 2009 al país y no se resistió a los encantos que guarda uno de los municipios más jóvenes de ese departamento.

Allá, en la región que reúne a cerca de 5.100 peñoneros, como se les llama a sus habitantes, están ocultas cientos de cuevas. Hasta el momento, Fernández ha explorado 56 en un perímetro de 5 kilómetros.

Aun así, falta mucho por explorar. El experto dice que cada año encuentra zonas nunca penetradas. Cree que en El Peñón podrían existir más de 300 cavernas y más de 500 en toda la provincia de Vélez, la región santandereana que incluye 19 municipios, entre ellos, Cimitarra, Bolívar, Sucre, La Belleza, Landázuri y Vélez.

Las cuevas descubiertas son incomparables. Se trata de ecosistemas kársticos formados con la combinación de la piedra caliza y el agua. Se necesitan millones de años para que la roca calcárea y la sustancia líquida se fusionen y creen esas imponentes cavidades de la naturaleza.

Son mundos aparte que crean vida propia. En ellos se han encontrado especies de cangrejos sin registros en el mundo, algunos peces ciegos y un animal similar al camaleón que, aunque parece ser de esa familia, Fernández solo ha podido observar una vez en los siete años que lleva en el país.

Desde hace unos meses el Instituto Humboldt y la Universidad Nacional se unieron al experto y han comprobado, de primera mano, el tesoro oculto de El Peñón. En una lista han enumerado cada una de las especies que solo están en esta área del país: 19 tipos de arácnidos, seis clases de miriápodos -ciempiés y milpiés-, 18 de insectos, 24 especies de murciélagos, seis de crustáceos, entre otros.

“Colombia es el país más rico del mundo en cangrejos de agua dulce. Cada vez que entramos a una cueva, aparece una nueva especie. También hay muchos otros invertebrados, escarabajos y gusanos. Como en las cavernas se acumula mucho guano (heces de los murciélagos y aves), hay bastante materia orgánica que se descompone y crea sistemas muy particulares. Se crean hongos y bacterias que han evolucionado y deben ser estudiados”, comenta Brigitte LG Baptiste, directora del Instituto Humboldt.

Esto no es todo. Aunque para nadie es un secreto que en El Peñón abundan las fuentes hídricas, podrían aparecer algunas desconocidas. Según Jesús Fernández, un río cruza una caverna pero aún no se ha logrado identificar su nacimiento. “Mide 5 metros de ancho por 250 metros de largo. Siempre pasa por el interior de la cueva haciendo su recorrido. No sabemos de dónde viene, ni para dónde va. Estamos investigándolo con la Universidad Nacional y el Humboldt”, dice.

El experto está seguro de sus hallazgos. Este hombre, de 52 años, hace espeleología y espeleobuceo -exploración de cavernas subacuáticas- desde hace más de 30 años. Ha participado en expediciones en España, Francia, Suiza, Alemania e Italia. Por eso lo apoyan el Instituto Humboldt, la Universidad Nacional, Colciencias, entre otras organizaciones.

Antes que el espeleólogo y explorador hispano-suizo Jesús Fernández, nadie se había interesado en estos extraños sistemas kársticos, que se forman  con la combinación de la piedra caliza y el agua. 

Una amenaza que se aproxima

“¿Apenas estamos estudiando el territorio y el gobierno se lo comerá con minería? Es incomprensible que el presidente Santos diga que Colombia será el número uno en turismo de naturaleza, pero por otro lado permita este tipo de minería. Es un doble lenguaje. ¿Dónde hará ese tipo turismo? ¿En huecos, en canteras?”, se cuestiona Fernández.

Para él no es fácil entender cómo un hispano-suizo pudo descubrir todas las riquezas que tiene El Peñón, mientras el gobierno parece no dimensionar las riquezas naturales de esta región y, por el contrario, autoriza hacer exploración minera en este territorio.

Sin embargo,  Fernández no es el único inconforme. El alcalde de El Peñón, Francisco Cruz, está haciendo todo lo posible para que la Gobernación de Santander, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) y varias universidades del país también estudien la región y, juntos, puedan impedir lo que se avecina.

Su temor nace de una misiva que le envió la Agencia Nacional de Minería (ANM) el pasado 8 de marzo, en la que le informan que “se encuentra en trámite de estudio y evaluación la propuesta de concesión minera IE8-14001, ubicada en su jurisdicción, la cual, una vez efectuado el correspondiente estudio técnico, no se encuentra superpuesta con ningún área excluida de la minería”.

Según la ANM, 1.932 hectáreas se podrían explorar y explotar para encontrar minerales de cobre y sus concentrados, así como oro, platino, piedra caliza, entre otros. Semana Sostenible intentó comunicarse durante varias semanas con la agencia para indagar sobre el estado de la solicitud y las afectaciones que esto podría traer para El Peñón, pero no se obtuvo ninguna respuesta de la entidad.

Después de recibir la carta, el alcalde Cruz respondió de inmediato a la ANM, expresó su preocupación y pidió 30 días de prórroga para recopilar la información que sustente por qué no desea minería en el territorio. Nunca más le contestaron y lo único que encontró por parte de la agencia fue silencio.

La angustiosa situación preocupa al alcalde. “En esas cuevas, según conozco, han hallado murciélagos bien raros, especies de animales desconocidas. Yo me pregunto, ¿puede estar ahí la cura de alguna enfermedad? Si hay explotación minera en la zona, no se harán los estudios científicos y antropológicos necesarios”, expresa.

Y aunque, por ahora, la ANM se haga la de la vista gorda, el municipio podría tener una solución a la vista. El pasado 25 de mayo la Corte Constitucional tumbó la norma que impedía a las autoridades locales decirle no a los proyectos mineros.

“La corte dice que tenemos potestad de decidir sobre la minería en el territorio. Así debe ser. Esperamos que la corte siga en la misma línea. ¿Qué vamos a dejarle a las futuras generaciones, agua contaminada, tierra que no sirva? La minería como la estamos haciendo en el país no sirve para nada”, asegura. 

La historia que golpea

Jesús Fernández llegó a la zona después de leer los documentos de un geólogo suizo, en los que aseguraba que en esta región del país había cavernas inexploradas y ecosistemas únicos en el mundo. El geólogo señaló la ruta y Fernández la abrió.

El espeleólogo arribó al país expectante, con la curiosidad de un niño que no mide las consecuencias y solo quiere explorar. Se atrevió a ingresar a esta zona que hace parte del Magdalena Medio. Por allí se transportan recursos naturales, minerales preciosos y estupefacientes. Es un corredor clave que ha estado en disputa por los grupos al margen de la ley.

“Su geografía (la de Santander, específicamente) resulta en un relieve quebrado producto de la Cordillera Oriental, también con gran número de afluentes hídricos, entre ríos y quebradas, que facilitan la movilidad de los grupos armados ilegales y dificultan el acceso de la fuerza pública”. De ese modo describió el Centro Nacional de Memoria Histórica esta región del país, en el libro Nuevos escenarios del conflicto armado y violencia de 2014.

El peligro latente hizo que Fernández tuviera que pisar el suelo de este municipio acompañado del Gaula de la Policía y del Batallón del Ejército de Cimitarra durante año y medio. Así empezó su trabajo. “Nadie había estudiado ese tipo de ecosistemas, sobre todo por la violencia. Es un corredor que estuvo más de 40 años cerrado a las exploraciones. Apenas ahora se está ingresando para descubrir las especies de fauna que son nuevas para la ciencia”, manifesta Baptiste, directora del Instituto Humboldt.

Pero no es lo único. El Peñón también oculta un tesoro histórico. A mediados de mayo,   investigadores del Icanh visitaron una de las cavernas del municipio y confirmaron el hallazgo de varios restos óseos que pertenecerían a una tribu indígena que habitó allí. “Es una oportunidad para investigar qué pasó en la zona. Creemos que los restos pueden pertenecer a los indígenas guanes que habitaron en Santander. Es la primera vez que se encuentra un cementerio indígena de esta magnitud. Esto debe ser estudiado por antropólogos”, dice el alcalde Cruz. 

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