Un detalle no pasó desapercibido en la celebración del matrimonio de la hija del presidente Juan Manuel Santos, María Antonia, con el empresario y golfista Sebastián Pinzón. A pesar de las intenciones de los novios y sus familias de limitar el acceso de la prensa y el público a la ceremonia y la fiesta, se filtró el menú de la noche, el cual ha sido criticado por incluir a dos especies en peligro de extinción.

Se sirvió de entrada palmitos del Putumayo con cangrejo azul, cuya disminución poblacional llevó al Ministerio de Ambiente a incluirlo en la lista de especies protegidas en 2014. Su caza indiscriminada en etapas tempranas de crecimiento, ha mermado su reproducción, especialmente en el Urabá antioqueño. Actualmente se realizan campañas en las regiones que habitan los cangrejos para promover su conservación. Sin embargo, es un trabajo complejo porque es un producto de lujo que les deja buenos dividendos a los locales.

El plato principal de la carta tenía como proteína principal a la cherna, una especie de mero local. El mero es uno de los peces más consumidos en el mundo, lo cual ha llevado a una situación preocupante por la sobrepesca. Se estima que un 12% de las especies de mero están prontas a desaparecer si no se toman acciones inmediatas. En Colombia, la cherna no está protegida por la legislación, pero organizaciones internacionales como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la tienen en sus listas rojas. Investigaciones ambientales urgen a tomar medidas y limitar la pesca para proteger la especie.

Por estas razones, ambientalistas se han quejado en las redes sociales por la falta de conciencia ecológica de la familia presidencial, en especial cuando el Crecimiento Verde es una de las seis estrategias transversales que presentó el Gobierno en su actual Plan de Desarrollo.

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