Esta semana Parques Nacionales Naturales celebró el 40 aniversario de la declaración de 18 áreas protegidas de gran importancia para el país. Lo que pocos conocen es que aquel hito se dio gracias a la expedición de cómo algunos lo llaman “el primer código ambiental del planeta”.

Si bien, algunos podrían decir que para antes de 1977 ya existían 12 áreas protegidas, solo hasta ese año se evidenció la importancia de la puesta en marcha de un ambicioso código ambiental que surgió durante el gobierno de Misael Pastrana, pero que encontró en el presidente Alfonso López Michelsen al aliado ideal, ya que este pidió su revisión y reestructuración.

El Código de los Recursos Naturales y de Protección del Medio Ambiente fue expedido por López Michelsen en 1974, pero tardaría cerca de tres años en lograr su implementación. Para sacar adelante la nueva normativa fueron claves el ambientalista y entonces director del desaparecido Inderena, Julio Carrizosa Umaña, y el jefe de planeación de la época Miguel Urrutia.

Luego años de trabajo, durante el último año de López Michelsen al frente de la presidencia, el código tomó vuelo y varios de sus apartes fueron reglamentados, esto a su vez abrió la puerta para la declaración de los 18 nuevos parques nacionales que esta semana celebraron 40 años.

En el libro ‘Memoria del primer ministro de Medioambiente’ de Manuel Rodríguez Becerra se explica detalladamente cómo se dio este proceso, “al final del periodo presidencial del Dr. Misael Pastrana Borrero. El gobierno de Alfonso López Michelsen tomó un gran interés por el mismo y lo sometió a una amplia revisión por parre de la Oficina Jurídica de la Presidencia, dirigida por Álvaro Esguerra […] En la revisión, se eliminaron los aspectos reglamentarios v procedimentales. También, se eliminó el título correspondiente a sanciones, que a la postre debilitó su aplicación. Finalmente, el Código fue expedido mediante Decreto Ley 2811 de 1974”.

El decreto buscaba preservar y restaurar el medioambiente, prevenir y controlar la contaminación y reglamentar el uso de los recursos naturales renovables y no renovables, de ahí su importancia. El documento ha estado vigente cerca de 43 años y, gracias a su valor intrínseco, varios de sus apartes fueron incluidos en la Constitución de 1991, mientras que su espíritu hace parte de la Ley General Ambiental de Colombia (Ley 99 de 1993) que dio origen al Sistema Nacional Ambiental (SINA).

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