Foto: Juan Pablo Gómez/SEMANA

“Nosotros no estamos pidiendo nada raro, no queremos convertirnos en una república independiente, solo pedimos que respeten nuestra visión de un desarrollo agrícola alternativo y sostenible”. Estas fueron las primeras palabras de la intervención de Alexander Moreno  en la Audiencia Pública para la Constitución de la Zona de Reserva Campesina del Sumapaz que se realizó el pasado sábado en el municipio de San Juan, a tres horas de Bogotá.

Moreno es el coordinador del equipo técnico que formuló el Plan de Desarrollo Sostenible para el Sumapaz, un documento que sirve de guía para la constitución de la Zona de Reserva Campesina en el páramo más grande del mundo. Se trata de una lucha histórica de las comunidades  campesinas que han vivido bajo el fuego cruzado de la guerra entre las FARC y el Estado y que hoy, cuando los fusiles se han silenciado definitivamente, adquiere un impulso renovado.

El objetivo de la Audiencia, a la que asistieron más de 400 campesinos, era presentar este Plan de Desarrollo ante las instituciones nacionales encargadas del tema de tierras. “Antes las sillas destinadas a los funcionarios públicos siempre quedaban vacías, pero hoy hicieron falta para acomodar a todos los que vinieron”, reconoció Moreno durante su intervención.

Y este puede ser tal vez el logro más grande de la Audiencia, pues convocó a representantes de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, de la Contraloría, la Defensoría y la Procuraduría. Así lo ratificó Javier Florez, director de Tierras de la ANT, “hoy hemos venido a este evento porque en el gobierno tenemos la voluntad política de sacar adelante este tipo de iniciativas, que entre otras cosas hacen parte de los Acuerdos que se acaban de firmar en La Habana”.

Las Zonas de Reserva Campesina son figuras de ordenamiento territorial que existen desde la Ley 160 de 1994 y cuentan con un decreto reglamentario elaborado por el Congreso y un Acuerdo que las desarrolla por parte del antiguo Incoder (hoy ANT). Sin embargo, su materialización se ha visto entorpecida porque algunas se han intentado crear en zonas de histórica presencia guerrillera, lo que ha llevado a que ciertos sectores políticos se opongan a ellas porque las consideran “repúblicas independientes” dentro del país.

“Pero esa es una percepción equivocada. Nosotros sí tenemos un plan alternativo para el Sumapaz, pero necesitamos de todo el apoyo de la institucionalidad para llevarlo a cabo. No queremos estar aislados sino precisamente integrarnos a la sociedad”, explica Moreno. Con ese objetivo en mente, este campesino lideró la realización de 10 talleres de diagnóstico participativo, los cuatro recorridos por las microcuencas del páramo y la sistematización de las 600 encuestas que sirvieron de insumos para la construcción del Plan de Desarrollo Sostenible para el Sumapaz.

En resumen, la Zona de Reserva Campesina comprendería 16 veredas del Sumapaz y dentro de ella estarían ubicados los predios de 1.733 personas. El documento señala que en los próximos 15 años se requerirán inversiones cercanas a los 35.000 millones de pesos para garantizar que el 80% del páramo siga siendo destinado a la conservación, y para que en el 20% restante se realicen proyectos productivos asociativos y sostenibles que permitan la permanencia de la gente en su territorio.

En últimas, lo que piden los campesinos del Sumapaz es el lugar común de las reivindicaciones agrarias de los últimos 50 años en Colombia. Tierra para trabajar, asistencia técnica para hacerlo bien, carreteras para sacar los productos y sistemas de comercialización justos para que valga la pena vivir de la agricultura. “Y todo esto bajo una figura de Zona de Reserva Campesina que nos permita seguir cuidando el páramo, que respete nuestra visión del territorio y que nos asegure que no nos van a sacar de aquí”, explica don Oliverio Rodríguez, un campesino de 60 años que lleva más de 20 luchando por esta declaratoria.

“Los acuerdos de La Habana dicen que se van a promover las iniciativas agrarias que contribuyan al reconocimiento político de los campesinos y nuestra propuesta va en ese camino”, enfatiza Moreno. Según Javier Flórez, el Plan de Desarrollo pasará ahora por un proceso de revisión y ajuste por parte de la Agencia Nacional de Tierras, cuyo consejo directivo será el que tendrá la última palabra acerca de la creación de la Reserva Campesina en el Sumapaz.

Y aunque el mismo Flórez reiteró que en este momento hay una coyuntura favorable para que la propuesta sea aprobada, es claro que no todas las instituciones están alineadas con la creación de este tipo de figuras. Por ejemplo, durante la Audiencia la Procuraduría Delegada para los Asuntos Ambientales hizo cerca de diez recomendaciones diferentes frente al Plan de Desarrollo Sostenible construido bajo el liderazgo de Moreno. Entre otras cosas, se afirmó que este documento propicia la desarticulación institucional y que no garantiza la conservación de los frágiles ecosistemas de páramo.

Luego Alexánder Moreno tomó la palabra para aclarar algunos de las objeciones señaladas por el Procurador. Con todo, esto fue apenas un abrebocas de todos los obstáculos que aún tendrá que superar la propuesta de creación de una Zona de Reserva Campesina en el Sumapaz. Por lo pronto, la Audiencia del sábado se convirtió en el primer acto político relacionado con este polémico tema luego de la firma de los Acuerdos de La Habana. La pelota está en el campo de la Agencia Nacional de Tierras.

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