Elefantes en el Parque Nacional Udawalawe, ubicado a 210 kilómetros del sur de Colombo (Sri Lanka). (Foto: Lakruwan Wanniarachchi / AFP)

Un nuevo polvo magnético esparcido en los colmillos de los elefantes permite revelar las huellas digitales de los traficantes de marfil y luchar así contra esta lacra que ha dejado a la especie a las puertas de la extinción.

Cada año, unos 20.000 elefantes son cazados ilegalmente en África. Las reservas cayeron en más de un tercio entre 2007 y 2014, hasta su nivel histórico más bajo, según datos del Fondo Internacional para la Protección de Animales (IFAW, por sus siglas en inglés). En total, quedan unos 415.000 elefantes en ese continente, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

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Estos datos van en paralelo a la “explosión del comercio ilegal de marfil”, que “se triplicó desde 1998”, “estimulado por una demanda creciente” y globalizada gracias a internet, indicó Céline Sissler-Bienvenu, responsable regional del IFAW.

La nueva arma de lucha contra los traficantes fue desarrollada en el Reino Unido y permite revelar las huellas digitales, ya que con las técnicas tradicionales es imposible hacerlo sobre el marfil y crear archivos, indispensables para la coordinación internacional.

“El principal problema es que el marfil es poroso, absorbe las huellas digitales”, explicó en París David Cowdrey, responsable de las campañas del IFAW en Reino Unido y que contribuyó a desarrollar la técnica.

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Además, con las técnicas actuales, “solo se pueden extraer las huellas durante el primero o el segundo día como máximo, luego es imposible”, explicó.

El procedimiento desarrollado después de dos años de investigaciones por el King‘s College de Londres y la policía de la capital británica permite evitar estos problemas, según Cowdrey.

Se trata de un “polvo magnético”, ultrafino y negro, que se esparce sobre el marfil, dijo este responsable haciendo una demostración sobre un colmillo ante la prensa. Incluso aunque haya sudor, este no penetra.

“A seis euros el pote, sale muy bien de precio”, dijo, bromeando. Cada recipiente representa unas 2.500 muestras y se conserva dos años.

El producto permite revelar huellas “hasta 28 días” después de que quedaran marcadas. Y “no interfiere con el ADN”, por lo que su identificación es posible.

Así, es posible tener “un registro de huellas de todas las personas que tocaron el marfil”, en todas las fases del tráfico, subrayó Cowdrey. “Esto suministra pruebas concretas que pueden ser utilizadas ante la justicia”.

Reino Unido utiliza la técnica desde el año pasado y la IFAW lo presentó ahora en Francia y envió a la vez un kit a Kenia, uno de los países más afectados por la caza furtiva.

La técnica “suplirá una carencia a nivel de la policía técnica y científica”, aseguró el comandante Dominique Bousquet, jefe de la división de investigación de la policía judicial francesa OCLAESP.

La IFAW lanzó paralelamente una campaña contra el comercio legal de marfil en la Unión Europea, que pese a serlo en condiciones muy específicas, contribuye al “declive de las poblaciones de elefantes puesto que sirven de cobertura al comercio ilegal”.

El comercio internacional de marfil está prohibido desde 1989, con muy pocas excepciones. Su tráfico ilegal está considerado como el tercero más rentable después del de estupefacientes y el de armas.

Casi un tercio de las confiscaciones mundiales se realizan en Europa, según la OCLAESP.

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