No es que en Cali no existan fuentes de contaminación, sino que cuenta con una ventajosa posición geográfica que hace que sus vientos sean más fuertes, que el aire sea cambiante y que por ende, la contaminación se vaya más rápido.

“La topografía es bondadosa con nosotros. Pero, además, tenemos tres cuencas en la ciudad y muchos vientos, que permiten recambios de la calidad del aire. A esto se suma que hacia el oriente no tenemos barreras físicas porque es un valle, entonces eso también nos ayuda a que la contaminación no se quede, sino que se disperse”, explica Gisella Arizabaleta, jefe del Grupo de Calidad del Aire del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma). Eso mismo piensa el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, quien asegura que la geomorfología de la ciudad permite una mejor circulación del aire.

Cali cuenta con nueve estaciones para medir la calidad del aire, distribuidas por toda la ciudad. De acuerdo con el Dagma, de 2013 a 2016 la mayoría de los días nunca superaron el límite ‘moderado’ de material particulado PM10. En ese tiempo, aunque no pasaron el máximo permitido, la estación de La Flora (norte) tuvo la medición más alta.

Le recomendamos: Medellín sufre un problema crónico de contaminación

Eso no es casualidad. En esta zona de la ciudad, los índices dejan de ser ‘buenos’ y pasan a ser ‘moderados’. Aunque continúan dentro de la norma, llegan al límite y es muestra de que algo está pasando.

Y es que hacia el norte el tráfico aumenta y se está cada vez más cerca de la zona industrial de Yumbo. Este municipio, a tan solo diez minutos de Cali, ya presenta cifras preocupantes de contaminación.

Germán Restrepo, experto en gestión de la calidad del aire de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) asegura que la contaminación del aire en Yumbo representa un riesgo y que a pesar de que los índices señalen que el peligro es moderado, esto no es así. “En primer lugar depende de con qué se mida. Nosotros usamos una norma obsoleta, pero si lo midiéramos con la empleada por la OMS, el resultado sería alarmante. Por eso prefiero no hablar de índices. Estoy convencido de que la calidad del aire en la zona industrial representa un riesgo”.

En Yumbo, según el informe de calidad del aire del primer trimestre de 2017, la concentración promedio mensual de material particulado (PM10) superó el máximo permisible en la zona de Acopi, como se conoce al sector industrial, que se mantuvo por encima de 75, aun cuando el máximo acumulado permitido es 50. “En el sector de Acopi se excede en nueve oportunidades la norma diaria establecida para el PM10”, dice el informe.

Le puede interesar: Calidad del aire en Colombia, cuando respirar mata

Pero esto no es lo más grave. En el caso del PM2.5, partícula suspendida en el aire aún más pequeña y riesgosa para la salud, Acopi supera la norma con creces. Según la CVC, el 14,6  por ciento de los días monitoreados se clasificó al aire como “dañino a la salud”. Un nivel al que nunca ha llegado Cali.

Estas diminutas partículas solo pueden detectarse con microscopio y se encuentran en el hollín de diésel, el polvo de las vías, el polvo de procesos agrícolas y las partículas de procesos productivos. La excesiva concentración de este material particulado implica –según el informe- “un aumento de riesgo de síntomas respiratorios, agravamiento de enfermedad del corazón o de pulmón y mortalidad prematura en personas con enfermedades cardiopulmonares y adultos mayores”. Según explicó Germán Restrepo, de la CVC, está comprobado que por cada 10 microgramos que se incremente la presencia de material particulado, se afectará un 6 por ciento de la población.

Y es que en Yumbo se une todo. Además de la contaminación que produce la industria automotriz, hay concentración de empresas, chimeneas y actividad minera en la zona de ladera. Y como si esto fuera poco, se suma un asentamiento de familias que produce carbón vegetal.

“En la práctica todos cumplen la norma. Sin embargo, especialmente en el caso de las chimeneas, al haber tantas, aumenta la concentración de contaminantes en el aire porque hay baja dispersión”, explica Germán Restrepo.

Un problema a duras penas identificado

En las primeras 20 semanas de este 2017, se presentaron 260 casos de infección respiratoria aguda en Cali. Es así como, según las estadísticas que reposan en la Secretaría de Salud departamental, por cada 1.000 habitantes de la capital vallecaucana 79 asisten al médico por esa causa. En Yumbo la cifra es de 51, pero esto es grave pues la población de este municipio es cerca de 23 veces menor a la de Cali.

En 2014, según un informe del Dagma, en la capital del Valle se presentaron 653 muertes en personas mayores de 30 años que podían ser atribuibles a la contaminación. Allí se recalca que, si bien la concentración de partículas en la ciudad es ‘buena’ y, en algunos casos, ‘moderada’, siguen existiendo riesgos para la salud. Esto quiere decir que tal vez la contaminación del aire pueda llegar a asociarse a enfermedades cardiovasculares y respiratorias, las cuales están dentro de las diez causas principales de mortalidad en Cali. Debido a ellas, unas 33.500 personas, en promedio, acuden anualmente a las salas de urgencias en la capital del Valle.

Por otro lado, la Secretaría de Salud de Yumbo no tiene muy claras las enfermedades que pueden ocasionarse debido a la contaminación ambiental. En 2016 solo se notificaron 12 casos de infección respiratoria aguda en el municipio. “No podemos decir que la contaminación no cause nada, pero tampoco podemos concluir que los eventos que se están presentando sean debido a ella. Y cabe aclarar que tampoco se puede concluir que estos sean todos los eventos presentados, pues hay un subregistro”, explica Claudia Abreu, epidemióloga de la Secretaría de Salud de Yumbo.

La secretaria de Salud del Valle, Cristina Lesmes, reconoce que hay un problema histórico con Yumbo, “sobre todo por la fábrica de cementos, que produjo enfermedades pulmonares hace varios años. (…) No tenemos estandarizada la relación de contaminación del aire con la enfermedad actual, pero se sabe, por ejemplo, que hay problemas asmáticos”.

La contaminación del aire sigue siendo un acertijo. Es difícil determinar que sea la única causa de una enfermedad y además el país no cuenta aún con procesos que faciliten relacionar la calidad del aire con diversas variables de salud pública y ambiental. Por ejemplo, en Yumbo se han presentado varios casos de defectos congénitos: ocho en 2016 y seis en 2015. Aunque, tal como dice Abreu, no se puede afirmar que sean producto de la contaminación ambiental, tampoco se puede descartar. Según la OMS, las anomalías congénitas pueden tener un origen genético, infeccioso o ambiental, aunque en la mayoría de los casos resulta difícil identificar su causa.   

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.