Una de las principales polémicas ambientales de este año en Colombia ha sido la construcción de una subestación naval en la Isla de Gorgona. Mientras que la Armada argumenta que se trata de un asunto de seguridad nacional, expertos y académicos han dicho que el proyecto tendría graves impactos sobre uno de los ecosistemas marinos más ricos y frágiles del país.

La discusión, que ha estado paralizada estos meses, puede revivir por cuenta de una convocatoria de la Embajada de Estados Unidos en Colombia para financiar los estudios ambientales relacionados con la construcción de la base naval en Gorgona. El plazo para postularse venció el pasado 18 de agosto y, según los términos de referencia, la propuesta ganadora sería aquella que presentara “una cotización aceptable al precio más bajo”.

A pesar de que el proyecto cuenta con licencia ambiental otorgada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambinetales (Anla), en julio pasado el contraalmirante Andrés Vásquez le contó a Semana Sostenible que esta entidad le ordenó a la Armada que completara los estudios de caracterización básica en los sitios donde se hará el muelle, la casa y la instalación de la antena; así como la identificación de los impactos ambientales y las compensaciones correspondientes.

En la entrevista el oficial Vásquez también afirmó que ese trabajo les “tomaría un mes o un mes y medio”, un plazo que finalmente no se cumplió, pero lo que no dijo es que estaría a cargo de consultorías independientes, ni mucho menos que dichos estudios serían financiados por el gobierno de los Estados Unidos.

Ante esto Semana Sostenible consultó a la directora de Parque Nacionales, Julia Miranda, quie aseguró que “el apoyo de la Embajada Americana es a la Armada Nacional. Ellos ofrecieron la plata para construir la subestación y luego les ofrecieron la plata para hacer los estudios que exige la licencia”. Sin embargo, no queda claro cual es el interés del gobierno norteamericano el dicha construcción.

Semana Sostenible intentó comunicarse con la embajada de Estados Unidos y con el contraalmirante Vásquez para conocer las razones de esta controversial decisión y por qué el pais norteamericano tiene intereses en la construcción de la subestación, pero hasta el momento de la publicación de este artículo ninguno de ellos había respondido las llamadas ni los mensajes de texto que se les enviaron.

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