La Casa Blanca tiene como objetivo la reducción de gases de efecto invernadero como un plan de manejo contra el cambio climático, propósito que pondrá sobre la mesa en la próxima Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) que se realizará a finales de año en Paris. 

Con un documento enviado a la CMNUCC, el gobierno estadounidense adquirió el compromiso oficial que pacto el pasado noviembre en una visita a China donde su homólogo, el presidente Xi Jinping, también se comprometió a que los niveles de emisiones de China alcancen su nivel máximo en 2030 y comiencen a reducirse a partir de entonces.

La meta marcada por Obama supone el doble del recorte previsto entre 2005 y 2020. Además, el cumplimiento de esa meta colocaría a Estados Unidos "en el camino a una reducción de más del 80 por ciento para 2050", según aseguró el enviado especial para cambio climático del Departamento de Estado de EE.UU., Todd Stern. (Vea: Obama el ambicioso)

Estados Unidos quiere que la mayoría de los países adelanten sus objetivos de reducción de emisiones antes de la celebración de la conferencia, e insiste especialmente en la necesidad de que las naciones emergentes aporten también sus compromisos. 

En la misma linea, el gobierno mexicano  también aseguró el viernes pasado que va a reducir en un 25 por ciento las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero previstas para 2030, una cifra que puede elevarse al 40 por ciento en caso de recibir ayudas internacionales.

La conferencia de París (COP 21) será la primera vez en los más de veinte años de historia de las negociaciones sobre el cambio climático en la que todos los países sin excepción, desarrollados y en desarrollo, tendrán que comprometerse a acciones para luchar contra este problema.

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