El Ideam acaba de confirmar el regreso del fenómeno de La Niña, uno de los eventos climáticos más temidos por todos los colombianos. Ese nombre está asociado a una de las peores emergencias que ha afrontado el país. Hace siete años, por esta misma época, las lluvias torrenciales causaron el desbordamiento de ríos y el rompimiento de obras como el canal del Dique, lo que dejó como resultado la inundación de millones de hectáreas a lo largo del país.

Sin embargo, los pronósticos indican que en esta ocasión no se prevé que La Niña vaya a tener la misma intensidad y duración. Mediante un comunicado de prensa, la entidad confirmó el comienzo de la primera fase de este fenómeno, pero aclaró que se proyecta como un episodio débil y de corta duración.

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"Aunque en muchos ámbitos se suele asociar la ocurrencia de un fenómeno Niña a una temporada o condición predominantemente lluviosa, es importante señalar que la proyección de intensidad débil del evento, sumado a que estaremos en la temporada seca o de menos lluvias, no necesariamente el fenómeno ocasionará lluvias continuas e intensas", dice el comunicado.

Según el Ideam, La Niña se manifestará de manera diferente en cada región y su impacto dependerá del grado de vulnerabilidad de cada una de ellas. "Se espera que su impacto no sea significativo en zonas de la costa Caribe, pues en la segunda quincena de diciembre va a estar establecida la temporada seca, especialmente en el centro y norte de la región. "Para los departamentos andinos, a partir de la tercera semana de diciembre, se espera que empiecen a ser más frecuentes los días sin lluvias, alternados con algunos pocos días en los que la lluvia aparece".

En contraste, la región Pacífica seguirá con volúmenes significativos de lluvia especialmente en los litorales de Chocó, Valle y Cauca. Más allá de esperar una ligera disminución en términos de volúmenes, seguirán siendo frecuentes las precipitaciones durante diciembre e inclusive durante del primer bimestre del próximo año. Para la Orinoquía se estima que en la segunda quincena del presente mes, se consolide también la temporada de menos lluvias, siendo mucho más frecuente los días secos con algunos pocos días en los que la lluvia aparece.

Así las cosas, las condiciones parecen propicias para que el regreso de La Niña no tenga un impacto negativo sobre el país. Sin embargo, el director del Ideam, Ómar Franco, hizo un llamado para que las entidades ambientales y de gestión del riesgo tomen todas las precauciones necesarias para evitar la ocurrencia de emergencias y desastres.

La Niña terrible

La llegada de la Niña suele ser una mala noticia. Colombia tiene antecedentes muy díficiles de su paso por el país. Uno de los peores sucedió en 2010. Los impactos climáticos que tuvo este fenómeno se extendieron hasta 2012 y produjeron una verdadera crisis económica y social.

Según relató el director del Ideam a SEMANA, un estudio que hizo la Cepal y el DNP, el país tuvo más de 3 millones de personas afectadas. En solo seis departamentos (Bolívar, Magdalena, Cauca, Córdoba, Nariño y Chocó) se agruparon un 42 por ciento del total de las áreas perjudicadas. El fenómeno impactó sobre todo a los más pobres. El 58,5 por ciento de los bienes afectados fueron viviendas y el 33 por ciento, fincas o parcelas. Y regiones como el Canal del Dique, La Mojana y la Depresión Momposina vivieron fuertes inundaciones. El total de daños en ese estudio alcanzaba 11,2 billones de pesos equivalentes a 6.052 millones de dólares de ese entonces.

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Franco sostiene que ese fenómeno dejó en evidencia “la extrema vulnerabilidad del país a la variabilidad climática y a estos fenómenos (La Niña y El Niño). Espero que la gran lección que nos haya quedado de sus impactos sea la necesidad de enfocar los mayores esfuerzos en la prevención. Cuando llegue La Niña, Colombia tiene que estar preparada”.

¿Qué produce la Niña?

La Niña es un fenómeno de variabilidad climática y no de cambio climático como muchos creen. Aunque se asocia frecuentemente con un enfriamiento de las aguas del océano Pacífico tropical, es un fenómeno en el que se acoplan variables oceánicas y atmosféricas. La frecuencia de La Niña no es muy clara, pero de acuerdo con lo que ha sucedido históricamente puede presentarse entre cada dos y siete años.

El cambio climático no explica por qué se forman, pero sí incide en que El Niño y La Niña sean ahora más recurrentes que en el pasado y que su intensidad sea más notoria. El país es altamente vulnerable a esa variabilidad climática. Pero un factor que incrementa esa vulnerabilidad es la forma como hemos construido la vida en contra de la naturaleza y del agua.

“Esta temporada ciclónica ha sido muy activa y esto es una señal de que estamos pasando de una fase neutral a una fase de La Niña, que propicia la formación de huracanes en el Atlántico", explicó Juan Carlos Cárdenas, meteorólogo del Centro Mundial de Pronósticos de The Weather Company, a la BBC de Londres.

 De acuerdo con Cárdenas, para entender qué es La Niña es preciso partir por explicar el fenómeno más general en el que se engloba, el llamado evento ENOS. "El Niño es una oscilación atmosférica que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico. Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí", explica.

Esa agua fría, agrega, es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica. "Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente".

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Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, ahí comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña. Cárdenas comenta que está también la llamada "zona neutra", en la que nos encontrábamos hasta hace poco, en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

El experto de The Weather Company añade que, generalmente, las redes meteorológicas pueden determinar con anticipación cuándo la oscilación del sur cambiará de signo. Uno de los síntomas es la diferencia de la presión atmosférica y los vientos que están asociados a ella. Es lo primero que sucede antes del cambio de temperatura del mar.

"Cuando se empiezan a determinar esos signos se sabe que se puede producir La Niña o El Niño", sostiene. Los efectos de uno y otro, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependerán siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

*Con información de la BBC