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AFP

Los ministros de Medioambiente del G7 comenzaron este domingo una reunión de dos días en Bolonia, en el norte de Italia, un encuentro marcado por la decisión de Estados Unidos de renunciar al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático.

La cuestión del clima rompió la unidad del G7 por primera vez en su historia a finales de mayo, durante la cumbre de sus dirigentes en la ciudad siciliana de Taormina.

Los ministros, reunidos en un hotel situado en la periferia de Bolonia, abordarán el Acuerdo de París en encuentros bilaterales y mesas redondas, e intentarán averiguar si Estados Unidos tiene “propuestas más concretas” sobre el clima tras su retirada del pacto, explicó a la AFP un portavoz de la ministra alemana de Medioambiente, Barbara Hendricks.

Después de que la canciller alemana Angela Merkel se opusiera a la administración del presidente Donald Trump en las últimas semanas, Hendricks tiene intención de mantener un encuentro en Bolonia con Scott Pruitt, el responsable de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA, por sus siglas en inglés).

Pruitt fue uno de los más fervientes partidarios de salir del acuerdo climático de París, que considera “malo” para Estados Unidos. Y, antes de ocupar ese cargo, luchó durante años a nivel local en Oklahoma, donde fue fiscal general del Estado, para frenar numerosas iniciativas medioambientales en beneficio de la industria petrolera.

Incertidumbre

En ese contexto, la postura estadounidense durante la cumbre de Bolonia genera incertidumbre y deja en el aire la tradicional declaración final del G7, el grupo de potencias económicas formado por Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón.

La delegación encabezada por Pruitt podría contentarse con expresar sus reparos sobre algunos puntos de esa declaración, aunque también podría bloquear todo su contenido de manera frontal, lo cual sería inédito en la historia del G7.

Frente a Pruitt, los otros seis países parecen determinados a defender el Acuerdo de París. “El mundo ya está dándole la espalda al carbono”, dijo el ministro japonés Koichi Yamamoto en la apertura de la cumbre.

“El Acuerdo de París era muy importante (...) Era un buen acuerdo para cada país y para todo el mundo”, afirmó este domingo la ministra canadiense, Catherine McKenna, que se comprometió a hacer todo lo posible para mantener los compromisos de su país respecto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Canadá tiene intención de trabajar “con todos los actores a nivel infranacional” que quieran luchar contra el cambio climático, añadió, en clara alusión a las ciudades y los estados de su vecino del sur que criticaron la decisión de Trump respecto al pacto climático. 

“Los mercados reconocen que hay una ocasión económica que vale decenas de miles de millones de dólares. En Canadá, como en todos sus países, queremos crear buenos empleos, apoyar a la clase media, hacer crecer nuestras economías, y el crecimiento limpio es una verdadera oportunidad”, argumentó McKenna ante sus homólogos en Bolonia.

Y mientras, cientos de estudiantes tomaron las calles de la ciudad para protestar por la presencia de los ministros del G7 y manifestar su escepticismo. “Trump ha revelado la verdad que se esconde detrás de la retórica del G7 sobre el medioambiente”, declaró a la AFP Giacomo Cossu, organizador de la protesta.

“Quieren cambios que sigan los intereses de los grandes negocios. Ese no es nuestro modelo. La ecología, para nosotros, significa democracia e igualdad. Ellos representan al 1% y no a siete billones”, agregó.

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