Palma de cera colombiana.

Frente a un auditorio lleno Cristina Peláez, encargado de distribuir los contenidos de la Deutsche Welle para Latinoamérica, dio inicio a la premiación  de esta iniciativa creada en alianza con Señal Colombia y Semana Sostenible.

Al premio se presentaron más de 80 trabajos que se dividían en dos categorías: video y texto. Peláez destacó la calidad del periodismo ambiental de Colombia y enfatizo que “el medio ambiente es el tema global;  es un tema que no perdona y no da espera”.  Luego, Viviana Rosero, subgerente de Rtvc, dio la bienvenida a los participantes y les agradeció por ser parte del periodismo que busca generar consciencia sobre los enormes problemas a los que se enfrenta el medio ambiente en el país.

Antes de anunciar los ganadores María Clara Valencia, profesora de periodismo ambiental de la Universidad tecnológica de bolívar en Cartagena contó tres anécdotas que impresionaron al público por su lucidez  al reflexionar sobre por qué es importante escribir y enseñar sobre medio ambiente: Cuando comenzó a ser profesora lo primero que la impactó fue el gran desconocimiento de sus estudiantes, jóvenes de estratos 1 2 de Bolívar; un día uno de ellos le dijo que la primera vez que había ido a Bogotá y vio calles sin basura pensó “¿es que aquí no comen?”; así, ella se dio cuenta que para ellos comer era sinónimo de generar residuos. Para mostrarles cómo era vivir entre la basura los llevó al caño Luisa, uno de los más contaminados de Cartagena donde vieron como incluso niños viven éntrela podredumbre. Finalmente, Valencia reflexionó sobre cómo un día invitó a un mamo de la Sierra a su clase y ningún estudiante pudo identificarlo como mamo por su ropaje y oralidad. Estas historias fueron el abrebocas perfecto para los ganadores ya que muestran el valor de este periodismo que se encarga de mostrar porque, como dijo Valencia: “nadie cuida lo que no ama y nadie ama lo que no conoce”.

El jurado del premio de izquierda a derecha: Ángela Posada Swafford, Eduardo Méndez, Viviana Rosero y María López.


Los ganadores

En medio de aplausos y de felicitaciones por parte del jurado conformado por Eduardo Méndez, subdirector de televisión de DW; Ángela Posada Swafford, reconocida periodista científica y profesora de varias universidades; Viviana Rosero, subgerente de Rtvc y María López, directora de sostenibilidad de Publicaciones Semana,  se entregaron las siguientes menciones de honor y se anunciaron los tres ganadores de cada categoría:

Categoría 1-Video:


Menciones de honor: Como pez en el agua de Sebastián Azicri y publicado en el Canal de la Universidad de Medellín; Super H de Francisco Olaya  y publicado en Señal Colombia y Aves en peligro en el lago de Tota de Jorge Torres y publicado en Canal Zoom.

Ganadores: El tercer puesto se lo llevó Carlos Romero con su cortometraje de los bosques para los bosques producido por sig audiovisual que muestra cómo de la parte viva de la madera llamada alburra algunos hay artesanos que fabrican joyas y otros objetos. El segundo puesto fue para Jorge Hugo López Díaz por el especial Cambio Climático, una mirada local que muestra los efectos del cambio climático en Colombia y el primer lugar se lo llevó Alejandro Polling junto con su equipo de producción y realización por El capítulo sobre especies invasoras de la serie Área Silvestre transmitida por Telemedellín. Este corto muestra las especies foráneas que viven en los ríos, bosques y selvas de Colombia y sus impactos sobre los ecosistemas siendo una de las más impresionantes la manada de más de 30 hipopótamos que viven en el magdalena en Doradal.

Categoría 2-Texto:


Menciones de honor: la primera mención de honor fue para Felipe Chica de LaSillaVacía por su crónica El corazón carbonífero de Colombia que narra las irregularidades que ha venido cometiendo la megaminera Drummond  en Colombia desde hace más de 15 años. La segunda mención fue para Julián Urbina de En directo por su reportaje de “boquerón” a socavón que explica los efectos que tiene la minería en la salud de las personas que viven cerca a los lugares de explotación. La tercera mención se la llevó María Teresa Santos por el reportaje Joyas ambientales de Bogotá que busca rescatar cinco lugares en la ciudad que son casi desconocidos, pero  donde se puede observar la naturaleza en todo su esplendor.

Ganadores: El tercer puesto en esta categoría fue para Edna Liliana Guerrero de De la Urbe por  un pedazo de sus tesis de grado. Este fragmento se titula Bella y la selva y cuenta la historia de Bellanira, una mujer que vive en La Paya y que ha logrado conservar 20 hectáreas de bosque sola, luchando contra la deforestación producto de la ganadería extensiva en el Putumayo. El segundo lugar fue para Cristina Castro de la Revista Semana por su portada Pesadilla ambiental que muestra la tragedia de la reciente sequía en el Casanare junto con el contexto global que muestra que Colombia no está tan bien como se cree en materia ambiental. Finalmente, el primer puesto fue para Enrique Patiño por su reportaje El mercurio fluye por el Magdalena publicado en El Heraldo en el que narra no solo cómo se usa el mercurio en la minería ilegal, sino que también explica su impacto en los peces y por qué la subida en el precio del oro ha hecho que este tipo de explotación prolifere y afecte los ríos y salud de las personas en muchas regiones del país.

A continuación vea los trabajos ganadores en la Categoría video y los links para leer los trabajos ganadores en la categoría Texto:

Video:

Especies Invasoras de Alejandro Polling

ÁREA SILVESTRE ESPECIES INVASORAS from Telemedellí­n on Vimeo.


Cambio Climático, una mirada local de Jorge Hugo López




De los bosques para los bosques de Carlos Romero

 

De los bosques para los bosques from sig audiovisual on Vimeo.

Texto:

El mercurio Fluye por el Magdalena de Enrique Patiño:

“Durante seis años, científicos del Himat y de Ingeominas, financiados por Colciencias, estudiaron el comportamiento del río y llegaron a la conclusión de que el mercurio tiene hasta 70 días de vida media en los cuerpos, el cadmio hasta 200 días y el plomo hasta cuatro años hasta ser liberado, sin contar la ingesta de una nueva cantidad. El descenso de la pesca en los últimos diez años, que pasó de 240 mil toneladas anuales a 70 mil toneladas se debe, en parte, la contaminación de las aguas, afirman estos científicos (...)Por eso, precisamente, está resultando devastador para la salud y el medio ambiente. Como la explotación se da al lado de los ríos, el mercurio entra en contacto con las aguas de las riberas y en ese proceso se convierte en metil mercurio, un absoluto veneno (...)El problema viene en aumento porque la subida de los precios del oro ha sido significativa, y resulta más rentable para los grupos al margen de la ley hoy en día que la coca misma. La onza pasó de 260 dólares en 2001 a cotizarse a 1.212 dólares en diciembre de 2013”.

Lea el texto completo aquí.

Pesadilla ambiental de Cristina Castro:

“el Casanare no es el único lugar donde la naturaleza sufre. Esta semana se hizo pública una investigación que enumera los conflictos ambientales del planeta con un ranking de los países que más padecen estos flagelos. Colombia ocupa el primer lugar del continente y el segundo del mundo. El Atlas Global de Justicia Ambiental, financiado por la Unión Europea, registra 1.000 conflictos significativos, de los cuales el país tiene 72. Solo la India, con 102, lo supera. A Colombia le siguen Brasil y Nigeria con 58; Ecuador, 48; Turquia, 45; España, 35 y Estados Unidos, 34.  Ese “decoroso segundo lugar” para uno de los países más biodiversos del planeta es por decir lo menos un fuerte campanazo(...)Colombia, que en el pasado había sido un ejemplo mundial en conservación, ha perdido en los últimos años esa conciencia. Hasta el final del siglo pasado, el país siempre había estado en el top 10 del índice de manejo ambiental de la Universidad de Yale con Columbia.  En 2010 pasó al puesto 17, en 2012 al 27 y en 2014 al 85. Los resultados de este índice ni siquiera salieron en los medios. Como dijo el exministro Manuel Rodríguez, “hay gran preocupación nacional por mantener el puesto cinco en la Fifa y ninguna por su lamentable puesto 85 en el desempeño ambiental”.

Lea el texto completo aquí.

Bella y la selva de Edna Liliana Guerrero:

“Una mujer de ciudad, de tacones, sentada frente a su computador, tal vez con un cigarrillo en la boca. El destino de Bellanira pudo haber sido cualquiera. Pero algo no le funcionó cuando era una muchachita de 21 que quiso tomar un avión y dejar todo atrás, como algún día lo hizo su padre. Ahora es una mujer de más de 40 años que forjó su carácter despejando selva para sembrar maíz, recogiendo los huevos tibios de las gallinas y atravesando ríos donde las rayas esperan para atacar (...)Hace dos años y medio que Bella volvió aquí, ya no como una muchachita resignada sino como una mujer decidida(...)En sus terrenos ha sembrado palmas de chontaduro, cedro, cacao y otras especies de árboles; ha conservado por cuenta propia 20 hectáreas de bosque y está haciendo todo lo contrario a lo que han hecho los vecinos a su alrededor, extender pastizales para las vacas. Esto es importante porque su finca, al igual que la de su padre y sus hermanos, se encuentra al suroriente del Parque Nacional Natural La Paya, en una de las partes más afectadas por la deforestación y la ganadería”.

Lea el texto completo aquí.

El jurado del premio de izquierda a derecha: Ángela Posada Swafford, Eduardo Méndez, Viviana Rosero y María López.

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