Los polos son unos de los lugares más afectados por el cambio climático.

Se llama Perfluorotributilamina (PFTBA) y  se cree que sus efectos pueden ser devastadores para el planeta.  Según científicos de la Universidad de Toronto,  que son quienes dispararon la alarma al investigar este gas en profundidad, lleva presente en el mundo desde mediados del siglo veinte.

Este nuevo gas es considerado el  químico radiactivo más eficiente que se conoce hasta la fecha lo cual lo convierte en el que mayor impacto puede tener en la atmósfera; la eficiencia radiactiva describe qué tan efectivamente una molécula puede impactar la atmósfera y el clima.

La PFTBA se usa para muchas cosas: en equipos eléctricos,  en experimentos electrónicos que implican líquidos que se mantiene eléctrica o térmicamente  estables y en la industria electrónica en general.  Lo más grave es que no  es creado por la naturaleza sino por el ser humano.

A la fecha de hoy no existe un proceso químico conocido que permita destruir este gas en la parte más baja de la atmósfera por lo que se estima que seguirá en la capa de ozono por cientos de años.

Cora Young,  una de los científicos que hacen parte del equipo de la Universidad de Toronto, afirma que “si pensamos en un marco de 100 años una sola molécula de PFTBA tendría el impacto total de 7.100 moléculas de dióxido de carbono (CO2)”.

Hoy, este nuevo gas está poco presente en la atmósfera,  pero no por eso deja de ser una  amenaza que tanto científicos  como la industria que lo genera deben comenzar a evaluar para así entender cómo o si es posible mitigarlo.




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