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Después de siglos de lucha contra los mares, Holanda presume de su saber hacer, que exporta a todo el mundo, de Nueva Orleans a Australia pasando por el delta del Mekong.

Sin sus 17.500 kilómetros de diques, dunas y barreras, Holanda sería una marisma gigante y no la quinta economía de la zona euro. Actualmente, más de la mitad de su población vive en tierras situadas bajo el nivel del mar o bajo riesgo de inundación.

En un momento en que el cambio climático implica una subida del nivel del mar y un número cada vez mayor de temporales devastadores, la protección de las zonas costeras se ha convertido en una necesidad. Y ahí, Holanda emerge como el peso pesado del sector.

Situación geográfica



Holanda está regada por tres ríos importantes, el Rhin, el Mosa y el Escalda, que delimitan un delta contiguo al mar del Norte.

Alrededor del 60% de la superficie del país, incluyendo el 26% situado bajo el nivel del mar, presenta "riesgos de inundación". Más de la mitad de los 17 millones de holandeses viven en esas zonas, donde se genera el 70% del PIB. (Vea: Las lecciones de Holanda en manejo de agua y residuos)

Polders y terps


Holanda cuenta con cientos de 'terps', montículos artificiales en los que se construyeron granjas e incluso pueblos enteros.

Algunos de esos 'terps' se remontan a la antigüedad, y figuran entre las primeras construcciones hechas con el objetivo de protegerse de las aguas. (Vea: El alarmante derretimiento de los glaciares en Asia Central)

Alrededor del 18% del territorio holandés ha sido ganado al mar, es lo que se conoce como 'polders'.

Barreras y "plan delta"


Después de unas inundaciones que dejaron más de 1.800 muertos en el suroeste de Holanda en 1953, se creó un "plan delta" con el objetivo de proteger la región.

En particular se construyeron varios dispositivos, capaces de cerrar la embocadura de ciertos estuarios en caso de peligro. El más impresionante es el Oosterscheldekering, inaugurado en 1986.

Tiene 9 kilómetros de largo y cuenta con 64 compuertas de metal de 42 metros de anchura cada una de media, que se pueden cerrar en caso de temporal o de subida del agua a niveles amenazantes. (Vea: El desplazamiento forzoso, una consecuencia más del cambio climático)

Diques gigantes


En el norte de Holanda se encuentra el Afsluitdijk, un dique de 32 kilómetros de largo, que terminó de construirse en 1932.

El dique une los dos extremos de la embocadura de un golfo y protege cientos de kilómetros de costa situada en el interior de éste. El golfo en cuestión se ha convertido en un lago interior, el Ijsselmeer, cuyas aguas se desalinizaron rápidamente.

Más tarde se construyó una autovía sobre el dique Afsluitdijk. Permite unir rápidamente dos partes del país sin tener que dar un rodeo de cerca de 300 kilómetros. (Vea: Colombia no cumple con la restricción de actividades cerca a los ríos)

Innovación: la mayor ola artificial del mundo


Holanda es también muy activa a la hora de innovar en materia de protección contra el nivel del agua.

La última novedad es un dispositivo capaz de crear las mayores olas artificiales del mundo, de 5 metros de altura, para poner a prueba la solidez de los diques y las dunas antes de su construcción.

Gracias a una placa de metal de 7 metros de alto, accionada por cuatro poderosos pistones, se pueden crear olas en un canal de 300 metros de largo, 5 de ancho y 9,5 de profundidad. (Vea: 22 millones de personas fueron desplazadas por catástrofes naturales)

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