Foto: Guillermo Torrres/SEMANA

1. Falta de alternativas e infraestructura para hacer frente a este tipo de circunstancias

A pesar de que el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger), la Policía y el cuerpo de bomberos han brindado toda su energía y recursos disponibles para hacer frente al incendio. Queda en evidencia que no hay unos recursos encaminados a cubrir este tipo de eventualidades a pesar de ser un fenómeno que se repite casi todos los años. José Arturo Lemus, director del Cuerpo de Bomberos de Bogotá, aseguró que para cubrir este tipo de eventos se necesitan por lo menos 4 helicópteros y la entidad solo tiene acceso a uno para que las descargas periódicas de agua sobre las llamas tengan el efecto esperado.

2. ¿El nacimiento del sendero rompefuegos o en campaña?

El alcalde de la capital Enrique Peñalosa, en un acto acorde a sus funciones, se hizo presente este martes en el lugar de la conflagración para ponerse al tanto de los operativos que se realizan en la zona. Sin embargo, en medio de la polémica por el anuncio del proyecto de vivienda en la reserva Thomas van der Hammen y la intervención de algunos puntos en los cerros, el burgomaestre trinó:

Si bien es una idea que Peñalosa asegura haber planteado en campaña para atender este tipo de incendios, un proyecto que incluso parece estar en marcha. Con la coyuntura que ha desatado la posible construcción en la reserva, el anuncio fue recibido por algunos tuiteros como una clara intención de ganar adeptos para intervenir el santuario natural. Incluso el trino guarda cierto tono de campaña política.

3. Incremento del deterioro del medio ambiente

Luis Carlos Belalcázar, profesor del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Nacional aseguró a la agencia informativa de dicho claustro que estos incendios frecuentes hacen que cada vez haya menos zona boscosa y pierdan su capacidad para recuperarse. Por su parte, Dolors Armenteras, profesora del Departamento de Biología de la misma institución señaló que “estos bosques son de vital importancia para retener la humedad, cuanto mayor estén preservados, el agua acumulada va a mantenerse para seguir alimentando a las quebradas que rodean el sector. Con la pérdida de bosques y naturaleza, los cauces de agua están más propensos a disminuir”.

4. Pérdida de biodiversidad

Algo de lo que poco se ha hablado es del peligro al que están expuestas las diferentes especies de animales que habitan los cerros y que podrían verse en peligro por las llamas. Los casos más preocupantes, tal como lo señaló el periodista Alberto Castaño Camacho en su cuenta de twitter, son los de las pavas y coatíes, especies que habían regresado a los cerros gracias a largos procesos de restauración.

Sobre este tema también se refirió la profesora Armenteras, “en los cerros puede haber animales en etapa reproductora o aves que estén anidando algo que las hace más vulnerables a este tipo de situaciones”.

5. Quien duda ahora del cambio climático

El aumento en la intensidad del fenómeno de El niño, el largo periodo de sequía por el que atraviesa el país, así como el elevado número de incendios forestales (18) que se han presentado en lo poco que va del 2016. Dejan en claro que el cambio climático es una problemática a enfrentar ya, no en 5, 10, o 20 años. Si bien en días pasados la administración saliente de Bogotá destacaba que la calidad del aire de Bogotá era la mejor en 20 años, de no seguir con ese trabajo las reservas, la biodiversidad y los cerros de los cuales tanto nos enorgullecemos los bogotanos solo serán un recuerdo. Que podrán decir ahora los negacioncitas del fenómeno.

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