Este lunes la World Wildlife Foundation hizo público el informe “Planeta Vivo, Océanos” en el documento se analizó a 5.829 poblaciones de 1.234 especies para concluir que las poblaciones de mamíferos marinos, aves, reptiles y peces se han reducido en promedio a la mitad en las últimas cuatro décadas, incluso algunas especies de peces han disminuido en hasta en un 75%.

Aunque estos resultados presentan graves problemas para todas las naciones, las perspectivas para las naciones en desarrollo son bastante preocupantes, ya que estos países es mayor la cantidad de personas que dependen de la pesca artesanal para sobrevivir.

Según Marco Lambertini, director general de WWF Internacional, “en una sola generación, la actividad humana ha dañado gravemente el océano capturando peces más rápido de lo que pueden reproducirse, mientras se destruyen sus zonas de alimentación. Se necesitan cambios profundos para garantizar una vida marina abundante a las generaciones futuras”.

Para cambiar la tendencia destructiva, el documento presenta medidas que parten de tres factores a largo plazo: la racionalización de la pesca, usando esquemas de incentivos como cuotas e impuestos; la recuperación del océano y salud de los hábitats; y las negociaciones de un acuerdo climático global que apoye la salud del mar.

Cifras preocupantes

Una de las cifras más alarmantes del informe es la pérdida del 74% de la familia de peces que incluye atunes, caballas y bonitos, de los más comúnmente consumidos por os seres humanos. También son preocupantes las reducciones de los arrecifes de coral, manglares y praderas marinas, todos ellos ecosistemas esenciales para el ciclo de vida de los animales marinos.

De hecho, la reducción de los arrecifes coralinos es quizás lo más alarmante del informe ya que, como resultado del cambio climático, los arrecifes de coral y las praderas podrían perderse en todo el mundo para el año 2050.

La extinción de los arrecifes afectaría a más del 25 por ciento de todas las especies marinas y a unos 850 millones de personas dependen de actividades económicas directa o indirectamente relacionados con ellos.

A pesar del catastrófico panorama según Roberto Troya, director para Latinoamérica y el Caribe de WWF, “aún estamos a tiempo de revertir todo esto y devolverle la salud a nuestros mares. En Latinoamérica debemos asumir nuestra responsabilidad por acciones pasadas, ampliar la protección de zonas marinas y manejar a futuro nuestros recursos marinos bajo un enfoque de ecosistemas.

Un mensaje esperanzador pero que sin lugar a dudas necesita compromisos de las empresas y gobiernos, quienes finalmente son aquellos que controlan las grandes porciones de mar que en este momento se encuentran en un punto definitivo para asegurar su supervivencia.

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