Cada dos años la organización el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) publica el informe Planeta Vivo en el cual se analiza la salud del planeta y el estado de la biodiversidad mundial. Por medio del Índice Planeta Vivo (IPV) se conoce de manera cuantitativa qué pasa con las 3.706 especies de vertebrados (peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles) monitoreados.

Entre las conclusiones que contiene el informe este año están que desde 1970 hasta 2012, las poblaciones de vertebrados disminuyeron en un 58%. Esto equivale a un promedio de 2% por año, y lo preocupante es que la tendencia parece estar lejos de disminuir.

Hasta el momento se han detectado cinco causas del descenso en el número de vertebrados. La primera es la pérdida y degradación del hábitat, la segunda es la sobreexplotación de recursos, seguida de la contaminación, las especies invasoras y enfermedades, y finalmente el cambio climático.

Otros de los hallazgos importantes surgen al monitorear las especies de acuerdo al medio en el que viven: terrestre, agua dulce y marino. En el primer caso, es un hecho que la mayor parte de la tierra del planeta ha sido modificada por los seres humanos. Por otra parte,  los animales vertebrados que viven en agua dulce disminuyeron en un 81% entre 1970 y 2012, esto es alarmante  porque el agua dulce cubre solo el 0,8% de la superficie del planeta, pero en ella vive el 10% de las especies conocidas.  En cuanto a la vida marina, la principal conclusión es que la mayoría de poblaciones de peces ya se pescaron en su totalidad o son sobreexplotadas.

Todo esto se suma a que las investigaciones recientes indican que estamos cerca a la sexta extinción masiva. Sin embargo, la diferencia es que las cinco anteriores tardaron cientos de miles de millones de años mientras que esta podría darse en el tiempo promedio de vida de una persona en la actualidad.

Pese a que solo tenemos una Tierra, la humanidad está empleando los recursos de 1,6 planetas para obtener los bienes y servicios que consumimos cada año. “No importa cómo lo calculemos, las cuentas no pintan bien. Conforme más excedamos los límites de la Tierra, más perjudicaremos nuestro propio futuro”, dijo Marco Lambertini, director general de WWF Internacional. “Estamos en un momento decisivo, en el que podemos echar mano de las soluciones para orientar nuestros sistemas alimentario, energético y financiero en una dirección más sostenible”, añadió.

Especies en peligro

Ave playera rojiza: El planeta está en un proceso de calentamiento y una de las consecuencias es el deshielo del Ártico y el cambio de las temperaturas en las zonas de cría de especies como esta. Las poblaciones de las aves han disminuido, el pico cada vez crece menos y se les dificulta alcanzar moluscos en las profundidades.

Elefante africano: están en peligro por la caza furtiva y la fragmentación de su hábitat. Entre 2006 y 2016 se han perdido 415.000 ejemplares.

Tiburones y rayas: Un tercio de las diferentes especies de estos animales están en peligro de extinción debido a la sobrepesca.

El doble desafío

En este momento es imprescindible conservar la naturaleza y sus servicios al tiempo que se construye un hogar equitativo para todas las personas que vivimos en un planeta con recursos limitados. En su informe WWF propone pasar de tomar decisiones a corto plazo a una visión a largo plazo global y que comprometa a varias generaciones.

Se requieren nuevos modelos de producción y consumo que configuren un sistema alimentario sostenible y resiliente capaz de asimilar las perturbaciones y recuperarse pronto de ellas, al tiempo que suministra constantemente alimentos a una población mucho mayor.

Según el informe, para satisfacer las complejas exigencias de la creciente población humana, la producción de alimentos lidera la carrera por la destrucción de los hábitats y la sobreexplotación la vida silvestre. Hoy la agricultura ocupa alrededor de un tercio del área terrestre del planeta y es responsable del 70% del uso del agua.

Lo que más urge ahora es preservar el capital natural a través de la restauración de los ecosistemas deteriorados y ponerle ‘tatequieto‘ a la pérdida de hábitats prioritarios. A su vez, el llamado también está en producir mejor y consumir de una manera más sabia.

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