Isidro Baldenegro durante la entrega del Premio Goldman en 2015.

Al igual que su padre, 30 años atrás, Isidro Baldenegro fue asesinado a tiros. Las razones fueron las mismas: la férrea oposición de estos dos líderes indígenas Tarahumaras a la destrucción de los bosques de la Sierra Madre mexicana, uno de los ecosistemas más biodiversos del mundo. Por esa lucha, Baldenegro hijo recibió el premio Goldman de medioambiente (considerado el Nobel ambiental) en 2005. El día de la ceremonia, Isidro dijo que su padre se lo merecía más que él.

Ese día también dijo que “para nosotros los Tarahumaras, el medioambiente es lo más importante. Las montañas, cubiertas de lo poco que queda del bosque, las plantas medicinales, manantiales de agua, los vemos como seres vivientes, con vida y alma al igual que nosotros”. Con esa visión, en 1993 Baldenegro creó Fuerza Ambiental, un movimiento no violento de resistencia para luchar contra la tala ilegal. Su triunfo más importante ocurrió en 2002, cuando tras varias marchas pacíficas logró que el gobierno suspendiera temporalmente la tala en esa zona del norte de México. (Vea: 16 defensores de la tierra son asesinados cada mes en el mundo)

Pero los traficantes, terratenientes y aserradores que dominan el territorio no dieron su brazo a torcer. Aparte de las múltiples amenazas de muerte que recibió, en 2003 Baldenegro fue encarcelado durante 15 meses acusado falsamente de transportar droga en la región de Chihuahua. En aquel entonces, Baldenegro fue declarado preso de conciencia por la organización Amnistía Internacional.

Meses después de ser liberado, Baldenegro fue condecorado con el premio Goldman. Durante su discurso de aceptación, el líder de la resistencia Tarahumara arreció sus críticas contra los explotadores. “El área está controlada informalmente por violentos jefes del crimen local que ganaron poder lavando dinero a través de la tala. No se reconocen nuestros derechos territoriales, los empresarios madereros invaden nuestras tierras cuando quieren y los involucrados en actividades ilegales controlan nuestras vidas”, denunció entonces.

Las presiones de los ilegales también arreciaron. De hecho, durante los últimos años Baldenegro permaneció exiliado por cuenta de las amenazas. Las mismas que se cumplieron el pasado domingo 15 de enero, mientras el líder indígena visitaba a un familiar. Ese día, un hombre identificado como Romeo Rubio Martínez le disparó en por lo menos seis ocasiones con un arma 38 Súper, y luego huyó con rumbo desconocido llevándose consigo el arma.

Baldenegro es el segundo ganador del premio Goldman asesinado en menos de un año. En marzo de 2016, la hondureña Berta Cáceres fue abaleada después de haber paralizado un mega proyecto hidroeléctrico en su país. “Es una trágica ilustración de los muchos peligros que enfrentan quienes dedican sus vidas a defender los derechos humanos en América Latina, una de las regiones más peligrosas para los activistas”, afirmó la directora para América de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas.

Según la ONG Global Witness, en 2015 fueron asesinados 185 activistas que se opusieron al desarrollo de grandes proyectos mineros, energéticos y de infraestructura que afectaban gravemente el medio ambiente. De todos ellos, 122 habitaban en América Latina. “La invitación queda abierta para quienes gusten apoyar la lucha de mi pueblo porque el conflicto no ha terminado”, dijo Baldenegro en su discurso de aceptación del premio Goldman. Pero la lucha tendrá que continuar sin él.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.